viernes, 13 de abril de 2012

You don't own shit

You think you can own a house.
You think ou can own a car.
You think you can own your couple... 
and eventually, you'll get to think you own your kids, their life and anything they decide to do with their lives.

Truth to be told, YOU DON'T OWN SHIT.

You don't even own your emotions, your reactions, your feelings; you just sense, react and feel things withouth having a saying in it.
You don't know who you are, where you came from, what you're doing here, or even where you're going after this. Man -as you know him- has existed for over three thousand years (at least), yet he doesn't know shit about himself. Isn't this embarrasing???

You work, to own a house; you sell yourself to your couple... You prostitute your whole life for what? To get where? What does realization really mean to you? Have you ever wondered? Does your answer go beyond money? Pleasure or even posessions?

No. It doesn't go further than that. We are just fucking limited minds, in a fucking limited world. 

For Christ sake, you can't even define love or happiness -which is in fact, as high as you can reach-.

 ... Then, why would you try so hard? Does hope take you as far as you can go? It doesn't matter if you believe in God, or you don't. What moves you? Is it your penis or vagina? Your stomach? Your greed? You know man hasn't gone further than sex, victimism or power... the only ones that seem to have succeeded are no longer here among us. Then who is your inspiration?
Is it your parents, 'cause you want to make them feel proud? Your children cause you want to make them be pridefull so they can follow your steps, maybe continue your legacy? 
That's very egotistical, if you ask me. And I know you didn't, and I know I thought of all this things while looking out the window. I wasn't planning to share this at all, but then I thought I might not be the only one with this issues in mind; that maybe somebody else would enjoy and feel emphatized with what they're reading... and while I was still hessitant to publish this, my ego convinced me to do so. 
But I gotta say, deep within, I don't really want you to like what I've written; I want you to think about it and that's it.

'Cause I know, if you really THINK about it, then this has already been worth to write. I wasn't sleepy, but I'm getting there.

So good night.

jueves, 1 de marzo de 2012

Cargas de imaginación


No hace falta que yo tenga una vida de perro para llegar al hartazgo del mundo en el que vivo. 
A decir verdad, mi vida dista mucho de tragedias y dificultades; les diré, ella es perfecta. Tengo lo que necesito y hasta el momento, todo lo que he querido está o ha estado presente en mi vida.

... Entonces, ¿por qué quiero más? Sé que no es mi naturaleza humana la que me impele a desear más de lo que tengo; esa avidez sólo puede llegar tan lejos como la ambición común y habrán ustedes de saber, que no me desvivo por tener más cosas a nivel físico. Verán, los logros que yo pueda obtener con ese tipo de ambición tan inherente al ser humano, usualmente no llegan más allá de encontrar al hombre de mi vida, de tener un sexo increíble, de hacer el amor, de cocinar, de comerme un platillo extático, de tomar una bebida que me haga sentir escalofríos, de estar sana, de tener amigos, de tener hijos que ame con locura o de un éxito apasionante en el trabajo que me genere la riqueza económica que busco. No quiero decir que lograr ésto sería poca cosa, al contrario, es el máximo nivel de logro al que usualmente aspiramos todos, ¿no es así?

Todas esas cosas son maravillosas, pero a su vez, tan limitadas como la mayoría de las mentes aquí en la Tierra. Lo que yo verdaderamente deseo es vivir el amor en la mayor expresión posible; esto no es –en definitiva- enamorarme de un gran tipo, tener hijos que ame y la descendencia que pueda ramificarse de nuestro amor. Lo que yo verdaderamente quiero es un amor libre, hacia mí y todo lo que me rodea y que éste funcione en recíprocidad. Que todos lo sintamos hacia todo y hacia todos. Que nos respetemos, que nos amemos en libertad, en armonía con el libre albedrío. Quiero un mundo donde no haya miedos, ni prejuicios, ni religiones que nos separen de quienes verdaderamente somos. 
Un mundo como el de Lennon, sin dinero, sin posesiones, sin dominios abusivos. Sin enfermedades, sin empresas, sin celos. Sin abusos, sin dolores, sin capitalismo ni comunismo. Sin fronteras, sin estereotipos, sin limitaciones, sin películas de Disney. Sin violencia, sin políticos ni politicoides. Sin banalidades, sin juicios. Sin dosificaciones, sin rencores, sin resentimientos. Sin rechazo social. Sin enamoramientos. Sin contaminación. Sin materialismos.

De una u otra manera, he aceptado vivir aquí acreditando a ésta dimensión, como la plataforma en la cual podemos experimentar y evolucionar para después de ello, regresar a ser quienes somos. Lo que ignora la mayoría es que éste teatro se ha vuelto tan real, como la realidad misma. Nadie se atreve a pensar en lo inimaginable; y aquellos que se atreven, materializan su imaginación y convierten sus sueños en un bien comercial. Una vez vislumbrado su éxito, se ven opacados por la idea de ser de dominio público y dominar al público, el poder adquisitivo aumenta y dejan de pensar fuera de la caja para pensar en cosas que incremente su riqueza material. Y ahí, donde pudo haber una chispa, un salto cuántico en la historia de la humanidad, un Cristo, un Buddha, algún indicio de un nuevo maestro ascendido... todo se corrompe y quedamos igual. Más bien peor, diría  yo. Con más ambiciones materiales que nos distancian, todavía más de nuestra esencia {ES-EN-SÍ}.

Es por eso que hago berrinche. Es por eso que lo que me rodea no me es –y nunca me será- suficiente. Comprendo que el soñar con el mundo que sueño, puede parecerles como si yo me estuviese condenando a vivir en la infelicidad, bajo los estándares de ésta tierra tal y cual la conocemos... pero no hay de qué preocuparse por eso. Deberán saber que -gracias a un maestro que tuve en la prepa- aprendí a tener una facilidad tremenda para encontrar deleite hasta en los detalles más sencillos, por lo cual, mi felicidad está a salvo hasta cierto punto.

Es mas, prefiero condenar mi existencia a esa felicidad limitada con tal de no dejar de soñar con el mundo en el que creo; porque dejar de soñar es condenarme a nunca despertar y seguir viviendo aquí como si no hubiera algo más allá. Sueño porque puedo. Sueño porque sé que llegaré ahí, con todos ustedes que tengan afinidad por mis palabras. 

Sueño con un mundo sin violaciones a la libertad, que éste sea un lugar de riqueza espiritual, que tengamos la posesión que cada uno podemos tener sobre nosotros mismos, y nada más. Sueño ser una raza que domine su historia, su origen pues hasta la fecha no nos podemos poner de acuerdo. Quiero un mundo lleno de salud, porque la enfermedad no es más que viejos miedos y programaciones que deberían ser obsoletas. Quiero un mundo que tenga lugares donde todos podamos ejercer aquella profesión que nos genera pasión, no la que mejor nos da de comer. Un mundo con amor hacia uno mismo, antes de que andemos entregando el corazón a los demás. Con un sentido de justicia para actuar sobre principios espirituales y evolutivos. Con igualdad de género, de raza, de ideología. Todos siendo uno. Siguiendo el estereotipo de lo que cada quien es, no de aquellos que están afuera, porque querer ser algo que no eres, es solo falta de identidad propiciada por sistemas económicos y nuestras inseguridades. Un mundo con libertades. Con películas que no necesiten vender, sino ser. Con líderes que verdaderamente estén  apasionados por el bien común y no sólo de unos cuantos. Con ciudadanos sin ciudadanía pero con responsabilidades. Una sociedad con pensamientos profundos, porque pensar en banalidades nos envejece y disminuye nuestro potencial. Un lugar con el amor y entendimiento de que los demás están haciendo  o pensando justo lo que tienen que hacer o pensar y nada más. Con la cantidad de información ilimitada pues nuestro juicio nos permite comprender aquellas cosas que podemos, meditar sobre aquellas cosas que no vemos e ignorar las que no nos son relevantes. Con la comprensión necesaria que nos permita vivir en paz. Con el amor verdadero, sin necesidad de ser presas del cuerpo a nivel físico y químico que ha nublado nuestras decisiones por miles de años. Con apertura, con amor y respeto hacia el planeta que nos da la vida. Con ambiciones evolutivas que nos lleven más allá de lo que ahora es inimaginable. 

Y ¿por qué escribo esto, si no fuera porque pienso que es posible? Porque escribo una utopía que significa mi condenación a seguir viviendo como hasta ahora? Lo escribo y lo describo porque está en mi cabeza. Y si está en mi cabeza es porque existe. Y si existe es porque es mi creación. Y si es mi creación, entonces, por derecho divino, puedo llegar de vuelta a él.

Sonrisas, tchau.

domingo, 8 de enero de 2012

Cosas varias para recordar

Domingo 8 de enero, 2012.

A quien corresponda:
con suerte y está PRESENTE.

Recientemente he estado atrapada en mis pensamientos... tenía semanas dando vueltas una y otra vez a las mismas situaciones que han acontecido en mi vida a nivel personal, pues verán, aunque mi regreso a México ha sido bastante disfrutable, mi nivel de actividad continúa siendo muy bajo; así que para entretenerme, había estado recurriendo a mi mente y ahí me ven, pensando las cosas de manera redundante y peor que todo, sin cambiar ni un cabello de esa misma situación en mi vida real.

La mente tiene el poder de construir y destruir a placer y voluntad verdadera, y cuando no crea nada nuevo, las cosas permanecen como las habíamos ideado desde un principio, desde la concepción de aquello que nació en un pensamiento.

Así envejecemos... creando y des-creando universos paralelos todo el tiempo. Universos donde tomamos las decisiones que no nos atrevemos a tomar, donde tenemos el cuerpo que no nos disciplinamos a tener, siendo la versión mejorada de lo que somos hasta el momento y culpándonos por no habernos mudado de universo para dejar éste, donde somos la versión que anhelamos fuera la anterior, pero no es así. Digo que así envejecemos, porque la culpa que sentimos por no estar tomando las decisiones que serían perfectas, nos hace encorvar el cuerpo, esperar más y pensar menos de nosotros mismos.

Cualquier ser humano se haría pequeño a un lado de el ser humano que tú esperas de tí; a menos que tu concepto de ti mismo rebase tus capacidades; aunque en ese preciso momento, ya serías superior que ellas por el sólo hecho de concebirte mejor de lo que eres... después de todo, el cuerpo va a donde la mente se dirige.

Por eso pienso que es bueno tener un año nuevo, porque nos da la chance -a nivel social- de hacer una breve pausa para reestructurar aquello que queremos ser, hacer y tener. Humana y tristemente, los propósitos generalmente se diseñan en ese orden, pero a la inversa: primero queremos tener cosas, luego hacer cambios y al final ser... ser lo que sea, pero éste propósito queda siempre al pie de la lista.

Lo que a veces se nos olvida es que el ser viene primero. No nos culpo como individuos, pues vivimos en una sociedad donde el término ni siquiera está claramente definido. Hay discursos que argumentan que ser tiene que ver con respirar, con poseer vida, otros que aseguran que va relacionado a cuestiones de tiempo-espacio, y otros que juran que con el alma... ¿Cómo vamos a definirnos una meta cuando ésta no nos queda clara?

Para mí, ser consiste en ser, valga la redundancia. Es estar presente y ser lo que siento, lo que creo, lo que soy... todo sin miedos. Opinar lo que pienso sin temor a que me juzguen, ponerme lo que quiero sin privarme por cómo me miren, actuar de acuerdo a mis deseos y convicciones antes que actuar para callar o complacer a los demás...y es que todas nuestras acciones están consciente o inconscientemente controladas por nuestra voz interna. Esa voz en forma de pensamiento, que siempre aconseja partiendo desde un punto y hacia un sólo destino: el ego, que no nos deja ser.

Es difícil ignorarla pues está dentro de nuestra cabeza, sale de la racionalidad y nos dice qué hacer, cómo actuar, qué decir y qué callar. En ocasiones somos lo suficientemente autónomos como para ignorarla y expresar las cosas desde otro órgano, el corazón. Es por eso que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, porque ignoran esa voz que funge como la coladera de nuestros actos y pensamientos.

Los niños y los borrachos saben -a diferencia de uno- que la coladera tiene una sola función, aunque trabaja con dos mecanismos:
i) podemos separar y tirar lo que queda dentro de ella, como cuando colamos jugo de naranja y tiramos las semillas;
ii) pero es también cierto que en ocasiones lo que queda dentro es lo que debemos conservar, como cuando estilamos una pasta para que nos quede al dente.

El chiste es abrir los ojos para darnos cuenta de que esa coladera no es lo que soy yo, sino lo que socialmente se espera de mí. El asunto aquí, es estar consciente de su existencia y saber que no siempre su criterio es el mejor. Si dejamos que la voz de nuestra cabeza cuele todo y tire el "bagazo" a su voluntad, seguramente estaremos dejando ir muchas oportunidades de haber comido una buena pasta... de haber dicho lo que sentimos o de haber actuado como deseábamos.

No dejemos que la coladera trabaje en piloto automático, manejemos estándar. Tengamos más control sobre nosotros, guiemos nuestras decisiones no desde un ego-personalidad, sino desde un ser-sentir y también pensar. Me es importante mencionar que no estoy incitando al actuar impulsivamente, sino a que hagamos el intento de discernir, de darnos cuenta que origen tienen nuestros pensamientos, si nacen desde el miedo, del ego o si provienen del amor.

Creo en la vida como si fuese un libro. Cada página contiene cosas que necesitamos vivir, que elegimos experimentar. Creo firmemente que no hay nada de malo en experimentar cualquier cosa que nuestra página traiga consigo, pues la experiencia te hace conocer, saber, crecer, evolucionar...
El asunto se complica cuando aquello que experimentamos en alguna de las páginas, nos gustó en demasía y comenzamos a ciclarlo: un cigarro, una comida, una bebida, lastimar a una persona, o ser víctimas para obtener lo que buscamos.
Yo pienso que el hombre vive a través de usos y gratificaciones, sabemos utilizar nuestros recursos para que nos den lo que precisamos en ese momento. No creamos ser el mejor amigo porque siempre ayudamos a las amistades, las relaciones son avenidas en dos direcciones: tanto él necesita de tu ayuda, como tú necesitas ayudarle. Dejemos de ser engreídos, no le estás haciendo ningún favor a nadie, así que deja ese complejo de superioridad que se disfraza de alma caritativa.

Volviendo a la situación complicada, si ciclamos alguna experiencia, evitamos cambiar de página, posponemos experiencias nuevas, dejando de aprender, de conocernos. Es por eso que tenemos que estar presentes, para fin de sentir todas aquellas sensaciones, respirar esos olores, escuchar los sonidos más sutiles, y así leer cada letra, en cada palabra, de cada una de nuestras páginas... para poder darle vuelta habiendo comprendido la primera en su totalidad. Si permaneces en la misma página, leyendo el mismo párrafo por mucho tiempo, es porque no estás prestando atención a los signos de puntuación, a las comas y a veces hasta te comes las palabras, como suele ser mi caso.

Estamos errados desde el momento en que no estamos presentes. Deja de recordar páginas anteriores, permanece presente en donde estés, pues- si no estamos aquí, tampoco en ninguna parte. Y entonces, ¿para qué respirar si no he de vivir?

Vive, respira, déjate fluir.

Y a ver si escribiendo ésto, me es más fácil recordarlo.