Me levanté más temprano de lo usual. Abrí los ojos y escuché el despertar de los demás; vivir en un complejo de apartamentos te hace apreciar el sonido del correr de las ventanas como señal de gente que se levanta para ir a trabajar. Yo no. Yo me levanto para vivir, porque verán, no trabajo.
Para satisfacer mi antojo que tiene añejándose una semana, decidí poner café. Llegué a la cocina, arrastrando mis tines por la sala y el comedor -al cabo que yo los lavo-, aún medio dormida. Esperé el punto de ebullición para dejar caer la sopera de café molido sobre las burbujas. Apagué el fuego, tapé la ollita y regresé a mi cuarto a tender la cama. El olor del café llegó a mi cuarto antes que yo.
Ayer escuché un poco de Filio y Delgadillo, Sabina y Serrat. Se me quedó en la cabeza una estrofa de "Puede que pueda ser", una de las trovas que oí repetidas veces durante la tarde. Tenía clase de Mercadotecnia, así que me fui a la escuela; tomar clases en portugués sin dominar el idioma es un arma de doble filo: si pongo mi atención exclusivamente a la maestra, puedo comprender hasta un 95% de lo que habla, pero si me distraigo, pierdo el hilo y no entiendo ni madres. Ayer me distraje.
Me ensimismé cual niña autista, me puse a leer tuits. Compuse uno que decía: "Todavía con 'puede que pueda ser' en la cabeza y deseando tener un café conmigo". La primera parte de mi tuit se refiere a la incertidumbre que siento de haber encontrado a un gran hombre y no saber si será ahí donde me estacione, puede que pueda ser viene de esa ansiedad que se siente cuando la moneda está al aire... ese afán de querer saber si caerá águila o sello. La segunda parte es porque tengo diez días sin tomar café y una semana con antojos de hacerlo; lo posfeché tanto que ahora lo estoy disfrutando en demasía a cada trago que le doy... posponer nunca es evitar.
En fin, mi tuit desencadenó una serie de cuestiones. A decir verdad anoche yo sólo quería tener un café ahí conmigo para darle sorbos durante el transcurso de la clase, pero al volver a leer lo que había tuiteado, interpreté la frase de una manera diferente y me surgió una idea: si yo tomara un café conmigo, ¿qué me diría?
Comencé a divagar sobre esa imagen mental. Nos vi sentadas frente a frente en el Starbucks entre Avenida Américas y Providencia, con una mesita cafetera en medio de las dos, con la pierna cruzada, una fumando y la otra no, conversábamos tal cual si fuera mi amiga.
Inevitablemente yo le contaría cosas de mi vida, me imagino ella también... y entonces, ¿yo la juzgaría?
A menudo que conversamos con las amistades, nos es muy fácil escucharlos y a la vez pensar, juzgar y cuestionar todo dentro de la cabeza: ¿que hiciste qué?, ¡qué vergüenza!, ¡yo no hubiera dicho eso!. Si la confianza es amplia y mutua, los cuestionamientos salen de tu mente para comentarlos en voz alta, de lo contrario se quedan en tu cabeza y no pasan de ser una crítica muda y tú un falso amigo.
Seguramente la observaría detalladamente... ¿yo pensaría que ella es bonita?; por su plática, ¿pensaría que es inteligente?
Cuando conozco a alguien y compartimos formas de pensar, mi mente se pone a correr entre pensamientos y mi boca se va corriendo detrás de ellos: hablo rápidamente para alcanzar a exponer mis ideas antes que la otra persona, ya que si el otro se me adelanta, sólo me quedaría decir que sí con la cabeza o en su defecto, con el dedo índice. Asentir bajo esas circunstancias -según yo- me resta originalidad y da a entender que soy una persona débil que busca coincidir con los demás, cuando no es así. Me gusta pensar más bien que soy una persona bien fuerte no es cierto y busco que ellos encuentren puntos de coincidir conmigo y no al revés. Es una acción subconsciente y que -ahora que lo pienso- me huele a autosabotaje, pues sólo me engaño haciéndome pensar que soy original, dejando engrandecer mi ego por la otra persona. Evidentemente tener la boca corriendo atrás de mis ideas es una cosa muy estúpida y en lugar de adicionarme inteligencia, sólo me la resta, me hace ver pendeja.
Me veo hablando velozmente y sin parar, ¿mi otra yo pensaría que soy egocéntrica porque no me callo? Es desesperante que no lo dejen a uno hablar; entonces, ¿yo soy desesperante?
Seguro le veré el trasero al momento de que ella se pare para ir al baño. Aunque si ella es yo, querremos hacer pipí al mismo tiempo. No importa, con tal de ver cómo se le ven las pompis, me aguanto.
Cuando ella estuviese ausente, me quedaría en silencio. Entonces, ¿la envidiaría? o mejor aún, ¿sonreiría porque mi vida es mejor que la de ella? Si se tarda un poco, seguro tomaría el celular para tuitear acerca de lo extraño que es todo esto. Cuando ella regrese del baño, será mi turno de levantarme. Me alejaré de la mesa caminando con harta seguridad, teniendo la certeza de que ella me está viendo el trasero.
Las conjeturas, pensamientos y preguntas que me surigirían en esa tarde conmigo son verdaderamente infinitos, sería toda una experiencia poder hacer eso. Lo único que puedo asegurarles es que nunca me sentiré tan desnuda como ahí sentada con ella. No hay nada que pueda ocultarle, no hay nada que ella desconozca de mí.
Nadie me conoce mejor que ella
y nadie me juzga peor que yo.
Es ahí cuando me doy cuenta de que existe la posibilidad de que yo deje todos mis cuestionamientos a un lado, mi habladuría quede en el olvido y sólo nos quedemos sentadas ella y yo, en mera contemplación mutua. En la desnudez de vernos desde otros ojos, que son los mismos.
Ojalá me enamore de ella.
jueves, 17 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
The only way to sanity
Tenía días queriendo escribir... había estado dándole vueltas a algunas situaciones en mi vida personal y quería escribir para escaparme un poco de ellas. Hoy especialmente, me esforcé por sacar algo, así que redacté tres borradores de temas distintos; ninguno pudo satisfacer mi necesidad de descansar mi mente de las ideas que habían estado rondando en mi cabeza y por ende, ninguno se me logró.
No fue sino hasta hablar con una persona muy especial en éste momento en mi vida, que logré despejarme un poco de esas ideas, así que me senté a ver una película que me dió la inspiración suficiente y la idea concreta sobre lo que voy a escribir a continuación.
De unos años para acá, he tenido cierto amor hacia el amor... formé un concepto diferente, más completo del que tenía. Concibo la idea del amor más allá del de pareja, que sobrepasa a los lazos familiares o a los seres que más queremos, para ampliarse a todo lo que existe alrededor de mí. Parte de ésta conceptualización que ha sido remasterizada a través de mis años, tiene su origen en lo que explico en "Mis teorías de vida", una entrada que publiqué el mes pasado en éste blog. Mi idea del amor está relacionada con cómo el todo y todos, somos uno, en cómo cada cosa, cada ser y cada momento que me rodea, es yo.
Toda la vida quise hacerme un tatuaje. No lo había hecho antes porque no estaba segura de cuál sería la cosa que colocaría en mi cuerpo por el resto de mi vida. Tendría que ser un diseño de algo que fuese tan importante, tan vital para mí, que nunca quisiese arrepentirme de habérmelo tatuado. Soy tan amante del amor que no quiero olvidarme de ello, así que finalmente hace una semana me tatué un corazón, como significado de mi concepto.
Hoy no hablo del amor de pareja, de familia o de cualquier otro de nuestros seres queridos. Tampoco me refiero a todas aquellas cosas que amo como la música, cocinar, el vino tinto o la diversidad de culturas. No tiene nada qué ver con la pasión que siento al leer textos de mi carrera como sociología o conversar de filosofía, sino con el amor que tengo hacia mí.
La película que ví hace unos momentos, describe la historia de un astronauta, me voy a permitir citarla textualmente...
"[...] Do you know the story about the russian cosmonaut?
So the cosmonaut, he's the first man ever to go to space, right? The russians beat the americans, so he goes up in this big spaceship, but the only habitable part of it, is very small. So the cosmonaut is in there, and he's got this portal window and he's looking out of it, and he sees the curvature of the Earth for the first time.
The first man to ever look at the planet he's from... and he's lost in that moment.
And all of a sudden, this strange ticking... toc, toc, toc, toc, toc, beggins comming out of the dashboard. Toc, toc, toc, toc, toc, toc... Rips out the control pannel, right? Takes all his tools toc, toc, triying to find the sound toc, toc triying to stop the sound. Toc, toc, toc. But he can´t find it toc, toc. He can't stop it. And it keeps going. Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc. A few hours of this... begins to feel like torture. Toc, toc, toc, toc, toc.
Few days go by with the sound and he knows that this toc small toc sound toc will break him, till lose his mind. Toc, toc, toc, toc. So what's he gonna do? Toc. He's up in space, toc, toc, toc, toc, toc, alone in a space closet toc, toc, toc. He's got twenty five days left to go with this sound toc, toc, toc.
So cosmonaut decides the only way to save his sanity... is to fall in love with the sound. So he closes his eyes toc, toc, toc, toc, and he goes into his imagination toc, toc, toc... and he opens them.
He doesn't hear the ticking anymore. He hears music violins start to play. And he spends the remainder of his time sailing through space in total bliss, in peace."
La imagen tienen que saber, te envuelve completamente: una mujer hermosa, contando la historia, matizándola con su voz, un toc rítmico y el sonido de violines que inician justo en el silencio, donde inicia la libertad del astronauta, la música se vuelve aún más sonora hacia el final del relato.
En el momento en que escuché las palabras "the only way [...] is to fall in love with the sound" todo me hizo sentido...
Tengo que enamorarme de mis piernas gordas, del sudor excesivo de mis manos, de mi sentimentalismo, de mis senos, de mis inseguridades, de mi falta de disciplina, de mis cambios de humor, de mis pestañas pequeñas, de mi diente quebrado, de mis cabellos maltratados, de mí.
Y entonces, sólo cuando me haya enamorado de todos esos pequeños sonidos que me incomodan, podré amar a todo lo que me rodea.
No fue sino hasta hablar con una persona muy especial en éste momento en mi vida, que logré despejarme un poco de esas ideas, así que me senté a ver una película que me dió la inspiración suficiente y la idea concreta sobre lo que voy a escribir a continuación.
De unos años para acá, he tenido cierto amor hacia el amor... formé un concepto diferente, más completo del que tenía. Concibo la idea del amor más allá del de pareja, que sobrepasa a los lazos familiares o a los seres que más queremos, para ampliarse a todo lo que existe alrededor de mí. Parte de ésta conceptualización que ha sido remasterizada a través de mis años, tiene su origen en lo que explico en "Mis teorías de vida", una entrada que publiqué el mes pasado en éste blog. Mi idea del amor está relacionada con cómo el todo y todos, somos uno, en cómo cada cosa, cada ser y cada momento que me rodea, es yo.
Toda la vida quise hacerme un tatuaje. No lo había hecho antes porque no estaba segura de cuál sería la cosa que colocaría en mi cuerpo por el resto de mi vida. Tendría que ser un diseño de algo que fuese tan importante, tan vital para mí, que nunca quisiese arrepentirme de habérmelo tatuado. Soy tan amante del amor que no quiero olvidarme de ello, así que finalmente hace una semana me tatué un corazón, como significado de mi concepto.
Hoy no hablo del amor de pareja, de familia o de cualquier otro de nuestros seres queridos. Tampoco me refiero a todas aquellas cosas que amo como la música, cocinar, el vino tinto o la diversidad de culturas. No tiene nada qué ver con la pasión que siento al leer textos de mi carrera como sociología o conversar de filosofía, sino con el amor que tengo hacia mí.
La película que ví hace unos momentos, describe la historia de un astronauta, me voy a permitir citarla textualmente...
"[...] Do you know the story about the russian cosmonaut?
So the cosmonaut, he's the first man ever to go to space, right? The russians beat the americans, so he goes up in this big spaceship, but the only habitable part of it, is very small. So the cosmonaut is in there, and he's got this portal window and he's looking out of it, and he sees the curvature of the Earth for the first time.
The first man to ever look at the planet he's from... and he's lost in that moment.
And all of a sudden, this strange ticking... toc, toc, toc, toc, toc, beggins comming out of the dashboard. Toc, toc, toc, toc, toc, toc... Rips out the control pannel, right? Takes all his tools toc, toc, triying to find the sound toc, toc triying to stop the sound. Toc, toc, toc. But he can´t find it toc, toc. He can't stop it. And it keeps going. Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc. A few hours of this... begins to feel like torture. Toc, toc, toc, toc, toc.
Few days go by with the sound and he knows that this toc small toc sound toc will break him, till lose his mind. Toc, toc, toc, toc. So what's he gonna do? Toc. He's up in space, toc, toc, toc, toc, toc, alone in a space closet toc, toc, toc. He's got twenty five days left to go with this sound toc, toc, toc.
So cosmonaut decides the only way to save his sanity... is to fall in love with the sound. So he closes his eyes toc, toc, toc, toc, and he goes into his imagination toc, toc, toc... and he opens them.
He doesn't hear the ticking anymore. He hears music violins start to play. And he spends the remainder of his time sailing through space in total bliss, in peace."
La imagen tienen que saber, te envuelve completamente: una mujer hermosa, contando la historia, matizándola con su voz, un toc rítmico y el sonido de violines que inician justo en el silencio, donde inicia la libertad del astronauta, la música se vuelve aún más sonora hacia el final del relato.
En el momento en que escuché las palabras "the only way [...] is to fall in love with the sound" todo me hizo sentido...
Tengo que enamorarme de mis piernas gordas, del sudor excesivo de mis manos, de mi sentimentalismo, de mis senos, de mis inseguridades, de mi falta de disciplina, de mis cambios de humor, de mis pestañas pequeñas, de mi diente quebrado, de mis cabellos maltratados, de mí.
Y entonces, sólo cuando me haya enamorado de todos esos pequeños sonidos que me incomodan, podré amar a todo lo que me rodea.
sábado, 22 de octubre de 2011
Mis teorías de vida
Siempre creí en un Dios, durante mi infancia fue por que sí y ahora es... ¿por qué no?
Verán, mi mamá estuvo en colegios católicos y mi papá era obligado a levantarse para ir a misa desde pequeño. Al conocerse decidieron no inculcarnos la religión a la fuerza como lo hicieron con ellos. Mis papás se hicieron yoguis, vegetarianos y miembros de la Fraternidad Blanca entre otras cosas, si mal no recuerdo, hasta mi papá recibió grados de Masonería. Eran tan entregados a sus disciplinas que a través de técnicas de respiración y yoga, su primer parto donde nació mi hermana mayor, se realizó en casa, sin hospitales ni medicamentos, sin cesáreas ni complicaciones, algo que considero verdaderamente admirable. Para cuando me planearon a mí, también realizaron trabajo espiritual y fue a través del sexo tántrico que aquí estoy.
Al crecer, nunca fuimos devotos de la Virgen ni de los Santos. Fuimos a un catecismo Montessori donde tenían muñequitos de los tiempos bíblicos, nos ponían a dibujar las parábolas y a hacer pequeños teatros de los pasajes bíblicos, era un catecismo medio fresón y las canciones no sonaban como las que cantan las viejitas del club de fans. Suena muy religioso aquello pero a decir verdad, para mí era todo diversión. Fui bautizada, hice mi primera comunión y nunca me preparé para la confirmación, pero mi papá consiguió que nos incluyeran -a mí y a mi hermana- en una misa de confirmaciones para obtener el papel y así fue... a decir verdad fue más por tener el documento, que porque después no se puede uno casar cuando ni siquiera estoy segura de querer hacerlo.
Precisamente porque nuestra educación espiritual careció de estructura, cerca de mis diecisiete, tenía cierta "sed" de sentir que existía un Dios o algo parecido. Me acostaba rezando el Padre Nuestro de manera mental y por ahí del "[...] hágase tu voluntad" mi mente estaba ya en otro lado, así que decidí dejarme de oraciones preestablecidas y comencé a hablar conmigo, a dejar de balbucear y hablarle también a lo que estuviese allá arriba.
Durante ese tiempo, mi hermana se fue a Utah a estudiar, deben saber que ése es uno de los estados con mayor población mormona, un 90% de la gente que vive ahí se hace llamar "Santos de los últimos días" que es el verdadero nombre de esa religión. Conocimos miembros de la iglesia que eran mucho más fieles que todos los católicos que habíamos conocido para ese entonces, mi hermana regresó para unas vacaciones de verano y nos comentó que había estado en contacto con mormones y que ella quería bautizarse, pero que no lo haría sola si es que alguien de nosotros quisiera unirse a su iniciativa. Así pues, escuchamos a los misioneros y como los mormones tienen principios como la familia, amor, honestidad, respeto y ayuda al prójimo, nos sentimos identificados como familia y zas! que nos bautizamos todos. Fue un año muy lindo donde me experimenté como una persona de fe. Logré muchas cosas dentro de la iglesia hasta que desistimos.
Mis papás se encontraron con un libro que los reconectó con aquella vida verdaderamente espiritual que tenían, consideraron inevitable compartirlo con nosotras y nos mandaron el libro, para ese entonces mi hermana y yo estábamos viviendo juntas en Utah y yo enamorada de un misionero mormón con la vida casi resuelta bajo ese esquema. Me bastó leer unos tres capítulos de "El libro blanco" de Ramtha para saber que yo ya no tenía nada que hacer rindiendo culto a un Dios externo, a una iglesia humana, pagando diezmo para merecer las bondades del Señor. Cerramos el capítulo de la mormoncía como después le apodamos y dejamos de ser religiosos.
El libro que nos empujó a dar ese paso, pertenecía a una colección y tenía toda una estructura de fondo. Viajamos a Yelm, Washington para conocer más de ésta ideología y fue ahí donde comenzó la construcción de lo que yo llamo mis teorías de vida.
Estando en Yelm conocí a Kensho, una mujer canadiense que fue budista durante once años. Fue mi compañera durante algunos días, es definitivamente una de las personas que más admiro. Ella me presentó al ego como lo conozco ahora y me introdujo dentro del maravilloso mundo de creer en la versión poderosa de uno mismo. Y no hablo de poder como capacidad para lograr cosas terrenales, sino en aquella potencia que uno logra despertar dentro de sí mismo para ver el mundo de una manera diferente y entonces crear a nivel terrenal a través de una cosmovisión.
Durante los cursos de Ramtha logré ver con los ojos cerrados, disciplinarme para saber leer la mente de otra persona, manifestar un café americano frío y sin azúcar sin haber abierto la boca para pedirlo. Aprendí muchas cosas que ahora son parte de mí. Para que se den una muy vaga idea, la escuela de Ramtha es parte del equipo de producción de documentales como "El secreto" o "What the bleep do we know". Las filosofías compartidas se resumen a la ley de atracción, aunque comprenden infinitamente más cosas que ese principio.
Pueden pensar que estoy completamente loca pero esta locura me hace conocerme, respetarme, vivir sin temor, saber cuándo estoy actuando desde mi ego y determinar cuándo es que actúo desde el amor. Y si vivo una mentira, díganme ustedes, quién vive la verdad? Yo creo que sólo las matemáticas pueden darse el lujo vivir la verdad en un sentido absoluto y como no soy ninguna ciencia, me dedico a vivir mi verdad absoluta que también es relativa...
Existía el vació y una luz... la luz estaba aburrida y decidió conversar consigo misma, pero de qué iba a conversar si sólo existía la oscuridad con ella? La charla le sirvió para darse cuenta de que era más interesante conversar que no hacerlo... supongo que por un momento le cruzó la idea de inventar varias voces para conversar entre todas pero el punto sería el mismo... de qué conversarían si nada acontecía en el vacío? Así que, la luz decidió hacer algo al respecto, explotar y subdividirse en lucecitas innumerables. Se crearon elementos químicos, estrellas pequeñas, supernovas, soles, lunas, planetas y células, que son esa misma luz. Si me preguntan, ha sido una de las decisiones más inteligentes pues en pleno aburrimiento optó por hacer vida para poder experimentarse a sí misma a través de cada una de esas chispas y entonces, poder existir y disfrutarlo gracias al qué hacer ahora existente.
Hasta ahorita existían luces por donde quiera, sólo que con formas distintas, forma de piedra, de agua, de tierra, de sol, de luna, de mineral, al fin y al cabo son esa luz con vida propia. La luz inicial ya no tenía más que hacer más que sentarse a contemplar lo que acontecía con su creación, así que todo comenzó a vivir, a través de sus chispas... lo que vivía una piedra, también era vivencia de ella y así con todas las chispas.
Lo demás ya se lo saben, la célula se hizo un microorganismo y éste a su vez evolucionó hasta ser un animal. A costa de un homo y otro, se fue llegando a lo que uno es ahora. Esto es saltándome la infinita cantidad de acontecimientos que acompañan al hombre en su evolución. No hay que olvidar que lo que uno es ahora, es también una lucecita de esa grande que habló consigo misma al principio de ésta historia -que puedo decirle "Dios" a falta de un mejor adjetivo-. En resumidas cuentas esa luz es todo lo que existe y todo lo que existe es esa luz. Piedras, pasto, aire, tierra, fuego, árboles, mesas, sillas, vidrios, ventanas, perros, patos, cucarachas, espejos, sustancias, cuchillos, asesinos, violadores, salud, enfermedad, bebés, hombres, mujeres, ancianos, basura, contaminación.
Una de las cosas más admirables de esa luz es que nos dio el permiso de hacer cuanto quisiéramos sin meterse en nuestras decisiones, es gracias al libre albedrío que ella puede experimentarse en la vastedad de nuestros actos. De no haber establecido tal concepto, ella no hubiese podido vivir libremente. Es por eso que nadie te dice qué hacer y qué no, quien verdaderamente sí procura meterse en las decisiones de uno es la sociedad... los padres, las empresas, los gobiernos y las iglesias nunca dejarán de decirnos qué comprar, qué vestir, qué hacer, qué comer, qué tomar, qué sentir, qué prohibir pues si dejan de hacerlo, sienten que pierden su identidad, su poder.
Entiendo que las religiones comenzaron con el objetivo del “bien común” pero a través de la historia se han alejado de ese principio para fungir como algo diferente. También entiendo que todas las personas tenemos diferentes necesidades pero lo que ellos no parecen entender que no hay religión correcta, sino aquella que te da lo que necesitas. Cómo se explican que haya milagros en todas las religiones? No es que todas sean verdaderas, sino que en eso hay sólo una constante… la persona misma. Los “milagros” se dan por la creencia de la gente. Me parece realmente estúpido que la gente piense que sólo los mormones van al cielo, o sólo los católicos, o los protestantes, o los evangélicos. Qué triste tener un Dios excluyente… qué visión más limitada.
Para mí el chiste de la vida está en vivirla, experimentarse, aprovechar ese libre albedrío para ser uno mismo.
Y si alguien mata, es porque esa persona tenía que morir y el asesino tenía que matar, las familias de ambos también tenían que aprender de la situación… ya vendrán otras vidas donde el agresor entienda que matar no es evolucionar cuando se realiza dos veces. Basta sólo una vez para experimentar y aprender de las cosas… el problema no es romper las reglas, sino romperlas, no aprender y continuar errando, ciclando una experiencia que pudo aprovecharse desde un principio. El problema es privarse de experimentar otras cosas por estar enfrascado en lo primero. Por eso las adicciones son tan difíciles de romper, porque se encuentra uno en esa zona de confort con flojera de salir a aquella zona que se desconoce. Y si toma en exceso desde los catorce años y cicla toda su vida hasta morir de cirrosis entonces vendrá en una siguiente vida a experimentar lo mismo hasta entender que no es por ahí, que debió haber comprendido la esencia de ese acto desde un principio para poder marcar con una palomita esa vivencia y avanzar a la siguiente, que pudo ser terminar una carrera, contraer matrimonio o crear una familia y ser responsable con ella.
Siempre he concebido la idea de la evolución como un espiral. Si me encuentro en el punto inicial, lo único que puede pasar a través de mis acciones y vidas es avanzar hacia adelante y hacia arriba, mas nunca avanzar en círculo para llegar al mismo lugar. Para mí el bien y el mal son inexistentes, para mí lo que existe es lo que es. Puede acercarte o detenerte en tu evolución, mas nunca alejarte de ella.
Llegará un día eventualmente donde seas tú y entonces todo habrá valido la pena. Estarás por encima de todas las cosas, sin embargo verás a todo lo que te rodea como tu igual. Al vecino, a tu suegra, a tu hermano, a tu amiga, al perro que ladra todo el día, a los delincuentes, a los gobernantes, a los religiosos y a todo lo que también existe contigo, porque eres tú mismo.
Ansío que éste sea un mundo de amor, respeto y libertad.
domingo, 16 de octubre de 2011
Lupe Venegas
No miento cuando digo que a todos nos gusta pensar que somos únicos. Aunque nos empeñemos en comprar donde todos compran, tener las cosas que todos tienen y saber aquello que es de dominio público, de la misma forma ponemos empeño en mostrarnos diferentes a los ojos de los demás.
La búsqueda por expresar nuestra autenticidad es tan natural que cuando nos encontramos con alguien que se parece a nosotros -aunque no lo aceptemos en primera instancia-, chocamos como inevitable reacción, supongo que es una forma de reclamar nuestro espacio entre quienes nos rodean... es como decir "yo llegué antes que tú" son pocas lasocasiones donde el ego nos permite reconocer y preguntarnos "qué tienes de mí que me caes tan gordo?".
Una de las cosas que me diferencian de ustedes, es tener a mi tío Lupe.
Verán, Lupe nació en Zapotitlán de Vadillo, el mismo lugar que vio nacer a mi abuela materna. Todavía es un pueblo, por más que llegue la señal de Telcel, el uso del MSN o las camionetas del año cada vez que son las fiestas patronales, su comida sigue sabiendo a leña y su gente oliendo a mezcal.
Lupe trabajó muchos años en Guadalajara, fue velador del Hotel Fénix, mismo oficio que le dejó estragos no muy severos... el hombre aún se duerme estando sentado, así, cabeceando. Seguido nos cuenta que él utilizaba lentes oscuros durante las madrugadas, para que aquella persona que pretendiese hacer fechorías, no pudiera saber a dónde se dirigía la mirada del vigilante. Yo creo más bien, que era para disimular sus dormidas.
Gracias a él, el estudio por correspondencia es un término que me es familiar. Antes de que él saliera de Zapotitlán, comenzó a recibir cursos de ésto y aquello por correo. La gente recibía material didáctico, contestaba algunos ejercicios y los enviaba de regreso. Después de unos meses y algunas lecciones, la persona recibía un diploma por sus estudios. Lupe aún guarda muchos de sus escritos, revistas y libros que recibió en sus veintes. Es de esa manera que habla un poco de inglés, alemán, italiano y francés. Sólo unas cuantas palabras, tampoco crean que es políglota... pero debo admitir que gracias a su interés por saber más, que mi mamá desarrolló habilidades para otros idiomas e interés por viajar y por ende, mis hermanas y yo hemos tenido el gusto por las mismas cosas.
Me acuerdo que -en una de sus visitas para ver cómo andaba la familia- llegó a la casa en Colima acompañado de su bitácora de gastos. Fui por una libreta, una regla, una pluma y un lápiz, él traía el borrador. Trazó algunas columnas mas no escribí nada en ellas, sino que me dediqué a husmear su libreta, que correspondía a sus finanzas del 2006. Mi tío vive con dos mil pesos al mes, o sea veinticuatro mil al año, incluyendo visitas varias para ver a sus familiares en Colima y Guadalajara, así como Navidades y Años Nuevos donde llega, come y pasa el resto de la noche cabeceando entre intercambios y abrazos, sentado en el sillón.
Volviendo a la libreta, decía más o menos así:
24 de septiembre, 2004: 3 naranjas, $4; 2 rollos de Pétalo, $8; 1/4 de carne molida, $15; carbón, $5; arroz, $9; frijol, agua, galletas de animalitos, azúcar, bla, bla, bla, todo con su debido precio. Tenía un desgloce perfecto de cada peso con centavos. Todos los cálculos hechos a mano, en esos números que se ven estilo letra cursiva con pluma Bic que tiene la particularidad de en una sola línea dar dos matices, uno bien fuerte y el otro no tanto. Dí vuelta a las páginas, una tras otra con santo y seña de todos sus gastos. Incluyendo los camiones, los taxis, los pesos gastados en pitayas que después nos iba a regalar.
Deben saber también que Lupe nos enviaba correspondencia a nosotros (sus casi nietos). Todos mis primos y yo tenemos libritos ilustrados de "Los diez mandamientos", de "Comer rico y saludable" y una que otra hojita parroquial, no crean que no. Asimismo, uno o dos Seis de Enero, mis hermanas y yo recibimos un sobre -sí, por correspondencia- con un pequeño recado escrito a máquina con tinta borrocita, casi negra que decía: Para Cintia, Anaid y Minerva, de Los Reyes Magos. El sobre también contenía diez pesos pegados al papel para cada una. Estoy segura de que su libreta de gastos tenía registro hasta del sello postal que costó enviar cada sobre.
Las visitas de Lupe a casa siempre han sido de Doctor. Llega a las 11, lo recogemos en la central de Los Rojos o él llega sólo a la casa, con un par de cajas envueltas con mecate y una bolsa de esas que carga la gente que hace muchos pagos en el banco, ya saben, de las que tienen cierre y un "cuero" para meter la mano... y digo "cuero" pues siempre son de un material bien austero, con impresión a una tinta, generalmente blanca, de algún banco o automotriz. Después de su llegada, se dedica a saber cómo están todos, a informar novedades sobre su terreno y a contestar cualquier pregunta que le hagamos. El hombre tiene conversación de cualquier tipo, aunque se le ve humilde en su vestir, es una persona muy conocedora del mundo que le rodea. Mi papá lo sonsaca para que cuente una anécdota o algún chiste, como el de las hormigas diabólicas... que narra la historia de cómo las hormigas se comieron su guayabo. Lo diabólico está en que no sólo se comunican con la mente, sino que porque se comen lo que más quieres, son del diablo.
Mi papá se encarga de cocinar todo lo que haya en el refrigerador y aunque Lupe siempre trae tuppers (o más bien frascos viejos de Nescafé) con comida y agua de sabor en una botellita de Zubba, se le sirve de comer cual Rey. Es muy chistoso ver cómo mi papá le retaca el primer plato de comida y Lupe dice "No, así está bien Miguel, es mucho, no me lo voy a acabar", y zas! que siempre se lo termina. El güero le sirve otro plato igual y entre que platica y no, vuelve a tomar el tenedor y se lo come todo. Tengo que aclarar que son platos verdaderamente grandes, mi mamá, mis hermanas y yo siempre regañamos a mi pá porque lo hace comer tanto que seguro le causará una indigestión un día de éstos. Mi papá se ríe y dice que mejor sobre alimentarlo cuando anda de visita porque en Zapotitlán no come tan bien, y eso es cierto. Mis tíos hacen lo mismo cuando él los visita y nunca hemos sabido de ninguna indigestión.
Siempre lleva algo en cada una de sus visitas: a veces es jabón de manos contenido en botellas plásticas de CocaCola previamente perforadas de la tapa rosca y rotuladas con indeleble azul o rojo, según la esencia que puede ser Pinol o rosas; jabón en barra que no es nada más que una mezcla de todos los jaboncitos que le han sobrado, calentados a baño María adicionados con sosa cáustica, para que cumplan con su función; pitayas que antes eran bien rojas y ahora se han hecho tan versátiles que también las trae de color naranja, blanco o rosa; pitahayas que es una de las frutas más hermosas y exóticas que existen; enseñanzas; licores; mermeladas o dulce de ciruela; y mi presente favorito desde que era niña, traía los bolsillos del pantalón llenos de Chiclets, de esos que vienen empapelados con blanco primero y luego con un arito de otro color que especifica el sabor, aunque a mí todos me saben igual.
A pesar de ser un hombre religioso que además estuvo en el seminario dos años en su adolescencia, acredita el poder de la mente, tiene sueños del futuro y no se engancha con las pequeñeces de la vida. Siempre nos cuenta que -cuando trabajaba en el Fénix- se tomó el día para hacer unos pendientes administrativos (porque debo decir que fue promovido de vigilante a un puesto administrativo), de modo que se fue del centro unos minutos antes de las explosiones en el Centro Joyero en el '92. El sabe que no le tocaba estar ahí y no agradece a la Virgen María o a Jesús por ese acontecimiento, sino a su mente misma que lo puso en acción.
En otros tiempos, Lupe estuvo asistiendo al Centro de Cancerología durante un año para sus quimioterapias. Recuerdo su cabello negro-negro, luego lo fue perdiendo hasta no tener nada. Usó gorra durante su tratamiento y después de recuperado, todo su cabello se hizo blanco, realmente blanco. La gorra la sigue usando.
Nunca vi ni miedo ni victimismo en su actitud. Siempre estuvo dispuesto a las órdenes del Doctor aunque no es presuntuoso de ser una persona positiva. Siguió viviendo en Zapotitlán yendo y viniendo para sus consultas. Tenía un tumor muy grande en uno de los testículos. El hombre ahora está de quince.
Cuando joven, Lupe ayudó a mi abuelito y abuelita en la construcción de la casa donde ellos aún viven. Hicieron una casa arriba donde mi tío vivió por años. Cuando era niña, íbamos a Guadalajara cada mes para visitar a la familia. Después de saludar a mis abuelitos, subíamos corriendo por la escalera de fierro para tocar la puerta de Lupe. Si estaba en casa, sería diversión segura pues nos acomodaba estaciones, rifles y blancos para poder tumbar a unos soldaditos de plástico que tenían una bolsa naila (término que utiliza mi papá para referirse a las bolsas de nylon, las de Soriana y demás) como paracaídas. Si tenías buena puntería, tu soldadito saldría disparado hacia abajo para caer en el patio de mis abuelitos. Acto seguido, le cantabas a Lupe tu victoria y -después de supervisar que en efecto, hayas ganado- te traía un Boing, algún Bocadín o lo que tuviese a la mano. Siempre tenía dulces buenos... aunque de vez en cuando se le acababan y nos daba un Mazapán, nada despreciable por supuesto.
Lupe nunca se casó y hasta la fecha no le conocemos ningún amor. No crean que porque fue al Seminario es homosexual. De hecho, en una de las consultas médicas para lo del cáncer, mi papá lo acompañó. El Doctor preguntó: ¿Ha tenido relaciones sexuales? -No. ¿Con mujeres? -No. ¿Con hombres? -No, con ninguno. Pero el "con ninguno" le salió del alma, como diciendo "Ya dije que no, chingado". Eso sí, nunca le he escuchado una mala palabra. Ni una. El hombre no es sólo Virgen, sino todo un Santo, y no lo digo por no maldecir, sino porque verdaderamente se ha entregado a la gente que le rodea.
A pesar de nunca haber tenido hijos, cada uno de mis tíos tanto como mis primos, hermanas y papás le amamos profundamente, es un pilar para la familia y se que será muy triste el día en que deje de vivir, aunque se que estará en paz y nosotros habremos disfrutado de conocerle.
Probablemente soy diferente porque tengo a Lupe. Probablemente tú seas diferente porque conozcas a alguien como Lupe. Probablemente todos seamos iguales. Ni pedo.
sábado, 15 de octubre de 2011
Comienzo a escribir
Tanto tiempo queriendo escribir y ahora no me sale nada.
Le dí un trago ami café y me fumé un cigarro viendo hacia afuera de mi ventana para ver si las ideas comenzaban a fluir y sí... de hecho fluyeron tantas que no pude decidirme por ninguna.
Supongo que comenzaré por presentarme... qué no así empiezan todas las interacciones?
Nací en una ciudad pequeña, soy hija de padre y madres amorosos. Creo firmemente que no me parezco físicamente a ninguno de los dos, aunque curiosamente saqué las manos de mi papá y los pies de mi mamá. Es la prueba más fiel de que -en efecto-, soy su hija. Verán, los pies de mi papá no combinan con sus manos, así como las manos de mi mamá no combinan con sus pies. A decir verdad, mis pies combinan perfecto con mis manos, así que soy el match perfecto.
Tengo dos hermanas que se agregan a la ecuación, yo nací en medio de ellas. También son bien chidas, por si se lo andaban preguntando.
La mayor parte de mi vida la pasé en mi ciudad natal, aunque he vivido un año en Estados Unidos, dos en Guadalajara y hasta ahora, un par de meses en Brasil, donde me encuentro ahora.
Estar de intercambio ha sido una buena experiencia para mí, no por el lado académico -que si me preguntan, realmente apesta- sino por el aspecto personal. Ya saben, de administrar gastos, cocinar para uno, estar lejos de los seres queridos...
Y hablando de, tengo un ser a quien quiero mucho... es mi Lucho.
Estoy bien enamorada, así que probablemente muchas de mis aportaciones serán referentes al amor -o a lo que creo que es el amor-.
Me gustan los idiomas, viajar, cocinar, comer, platicar con mis amigos, mi familia... me encanta la gente y encuentro a la sociología muy interesante. También se puede decir que gusto de filosofar, aunque la mayoría de veces no se llega a un fin, sino el trayecto es lo que se disfruta.
Soy amante del café, del queso de cabra, de las aceitunas verdes y del vino tinto. También me gusta mucho la pimienta y el olor del ajo fresco me enchina la piel, aunque tengo que admitir que una vez picados los ajos, me lavo las manos con mucho esmero y no logro quitarme el olor (que ya no es fresco) de mis manos por los próximos tres días al menos. Ese olor lo detesto.
Me encanta la música. Tengo la firme creencia de que uno de estos días, escuchar a Mozart me va a traer un orgasmo como resultado. Además de Mozart, me encanta Norah Jones, la trova, el rock en inglés, Putumayo, soy gran admiradora de Sinatra lo cual me recuerda el gusto que tengo por las películas de mafia como El Padrino, Caracortada y hasta Mickey Blue Eyes, porqué no?
... A través de mis años me he dado cuenta de que observo más y hablo menos. Es una de las cosas que siempre había querido hacer, pero la boca es difícil de callar con una simple intención... creo que me he vuelto más ermitaña de lo que alguna vez pensé que sería a mi edad ahora. A decir verdad antes me hubiese importado más el socializar, interactuar con la gente, pero con el tiempo me doy cuenta de que ha dejado de ser una de mis preocupaciones. Ya no me importa tanto la percepción que tengan los demás de mí y veo eso como una señal de madurez, o quizá autoestima (aunque me choque utilizar ese término que está tan ligado a Carlos Cuauhtémoc Sánchez o a Sean Covey) pero me rehúso a buscar otro adjetivo.
En ocasiones me observo y pienso que debería involucrarme más con la gente aquí, pero honestamente me da un poco de flojera invertirle a esto, pues sé que terminando mi tiempo aquí, regresaré a México y -como soy tan desapegada- no creo realmente continuar cultivando las amistades que deje aquí. Ya sé que se escucha muy sinvergüenza de mi parte, pero esa es la verdad. Soy de esas amistades que requieren bajo manetenimiento. Si tuve click con alguien después de una o dos interacciones solamente, eso me basta para guardarlos dentro de mi mente y corazón. Si los vuelvo a ver dentro de quince días, un año o diez, sé que todo ese tiempo estuvieron dentro de mí. Es por eso que el mantenimiento que le doy a la gente que me rodea es verdaderamente mínimo. Reconozco que hay amistades que requieren de algo más activo. Un "hola cómo estás?" o un simple post para hacerles saber que piensas en ellos, de lo contrario darán por sentado que "no les haces falta" y dejan de considerarte amigo. Qué mal, pero así somos... todos diferentes.
Otra de las razones por las cuales me mantengo un poco hermética en cuanto a la siembra de nuevas amistades, es porque ya tengo amigos, amigos verdaderos, con quienes sé que puedo contar y puedo apoyarlos en el momento en que me lo pidan, o cuando yo note que se necesita. También el tener novio me hace importarme menos todavía por las amistades que pudiese o no pudiese cultivar aquí. Está mal y no tiene porqué ser así, los amigos nunca están demás y probablemente en algún futuro recuerde éstos momentos y desee instantáneamente haber sido más amistosa. Pero una, no creo arrepentirme, y dos, no creo en el arrepentimiento tampoco. Así que what the hell.
Tchau.
Le dí un trago ami café y me fumé un cigarro viendo hacia afuera de mi ventana para ver si las ideas comenzaban a fluir y sí... de hecho fluyeron tantas que no pude decidirme por ninguna.
Supongo que comenzaré por presentarme... qué no así empiezan todas las interacciones?
Nací en una ciudad pequeña, soy hija de padre y madres amorosos. Creo firmemente que no me parezco físicamente a ninguno de los dos, aunque curiosamente saqué las manos de mi papá y los pies de mi mamá. Es la prueba más fiel de que -en efecto-, soy su hija. Verán, los pies de mi papá no combinan con sus manos, así como las manos de mi mamá no combinan con sus pies. A decir verdad, mis pies combinan perfecto con mis manos, así que soy el match perfecto.
Tengo dos hermanas que se agregan a la ecuación, yo nací en medio de ellas. También son bien chidas, por si se lo andaban preguntando.
La mayor parte de mi vida la pasé en mi ciudad natal, aunque he vivido un año en Estados Unidos, dos en Guadalajara y hasta ahora, un par de meses en Brasil, donde me encuentro ahora.
Estar de intercambio ha sido una buena experiencia para mí, no por el lado académico -que si me preguntan, realmente apesta- sino por el aspecto personal. Ya saben, de administrar gastos, cocinar para uno, estar lejos de los seres queridos...
Y hablando de, tengo un ser a quien quiero mucho... es mi Lucho.
Estoy bien enamorada, así que probablemente muchas de mis aportaciones serán referentes al amor -o a lo que creo que es el amor-.
Me gustan los idiomas, viajar, cocinar, comer, platicar con mis amigos, mi familia... me encanta la gente y encuentro a la sociología muy interesante. También se puede decir que gusto de filosofar, aunque la mayoría de veces no se llega a un fin, sino el trayecto es lo que se disfruta.
Soy amante del café, del queso de cabra, de las aceitunas verdes y del vino tinto. También me gusta mucho la pimienta y el olor del ajo fresco me enchina la piel, aunque tengo que admitir que una vez picados los ajos, me lavo las manos con mucho esmero y no logro quitarme el olor (que ya no es fresco) de mis manos por los próximos tres días al menos. Ese olor lo detesto.
Me encanta la música. Tengo la firme creencia de que uno de estos días, escuchar a Mozart me va a traer un orgasmo como resultado. Además de Mozart, me encanta Norah Jones, la trova, el rock en inglés, Putumayo, soy gran admiradora de Sinatra lo cual me recuerda el gusto que tengo por las películas de mafia como El Padrino, Caracortada y hasta Mickey Blue Eyes, porqué no?
... A través de mis años me he dado cuenta de que observo más y hablo menos. Es una de las cosas que siempre había querido hacer, pero la boca es difícil de callar con una simple intención... creo que me he vuelto más ermitaña de lo que alguna vez pensé que sería a mi edad ahora. A decir verdad antes me hubiese importado más el socializar, interactuar con la gente, pero con el tiempo me doy cuenta de que ha dejado de ser una de mis preocupaciones. Ya no me importa tanto la percepción que tengan los demás de mí y veo eso como una señal de madurez, o quizá autoestima (aunque me choque utilizar ese término que está tan ligado a Carlos Cuauhtémoc Sánchez o a Sean Covey) pero me rehúso a buscar otro adjetivo.
En ocasiones me observo y pienso que debería involucrarme más con la gente aquí, pero honestamente me da un poco de flojera invertirle a esto, pues sé que terminando mi tiempo aquí, regresaré a México y -como soy tan desapegada- no creo realmente continuar cultivando las amistades que deje aquí. Ya sé que se escucha muy sinvergüenza de mi parte, pero esa es la verdad. Soy de esas amistades que requieren bajo manetenimiento. Si tuve click con alguien después de una o dos interacciones solamente, eso me basta para guardarlos dentro de mi mente y corazón. Si los vuelvo a ver dentro de quince días, un año o diez, sé que todo ese tiempo estuvieron dentro de mí. Es por eso que el mantenimiento que le doy a la gente que me rodea es verdaderamente mínimo. Reconozco que hay amistades que requieren de algo más activo. Un "hola cómo estás?" o un simple post para hacerles saber que piensas en ellos, de lo contrario darán por sentado que "no les haces falta" y dejan de considerarte amigo. Qué mal, pero así somos... todos diferentes.
Otra de las razones por las cuales me mantengo un poco hermética en cuanto a la siembra de nuevas amistades, es porque ya tengo amigos, amigos verdaderos, con quienes sé que puedo contar y puedo apoyarlos en el momento en que me lo pidan, o cuando yo note que se necesita. También el tener novio me hace importarme menos todavía por las amistades que pudiese o no pudiese cultivar aquí. Está mal y no tiene porqué ser así, los amigos nunca están demás y probablemente en algún futuro recuerde éstos momentos y desee instantáneamente haber sido más amistosa. Pero una, no creo arrepentirme, y dos, no creo en el arrepentimiento tampoco. Así que what the hell.
Tchau.
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