Me levanté más temprano de lo usual. Abrí los ojos y escuché el despertar de los demás; vivir en un complejo de apartamentos te hace apreciar el sonido del correr de las ventanas como señal de gente que se levanta para ir a trabajar. Yo no. Yo me levanto para vivir, porque verán, no trabajo.
Para satisfacer mi antojo que tiene añejándose una semana, decidí poner café. Llegué a la cocina, arrastrando mis tines por la sala y el comedor -al cabo que yo los lavo-, aún medio dormida. Esperé el punto de ebullición para dejar caer la sopera de café molido sobre las burbujas. Apagué el fuego, tapé la ollita y regresé a mi cuarto a tender la cama. El olor del café llegó a mi cuarto antes que yo.
Ayer escuché un poco de Filio y Delgadillo, Sabina y Serrat. Se me quedó en la cabeza una estrofa de "Puede que pueda ser", una de las trovas que oí repetidas veces durante la tarde. Tenía clase de Mercadotecnia, así que me fui a la escuela; tomar clases en portugués sin dominar el idioma es un arma de doble filo: si pongo mi atención exclusivamente a la maestra, puedo comprender hasta un 95% de lo que habla, pero si me distraigo, pierdo el hilo y no entiendo ni madres. Ayer me distraje.
Me ensimismé cual niña autista, me puse a leer tuits. Compuse uno que decía: "Todavía con 'puede que pueda ser' en la cabeza y deseando tener un café conmigo". La primera parte de mi tuit se refiere a la incertidumbre que siento de haber encontrado a un gran hombre y no saber si será ahí donde me estacione, puede que pueda ser viene de esa ansiedad que se siente cuando la moneda está al aire... ese afán de querer saber si caerá águila o sello. La segunda parte es porque tengo diez días sin tomar café y una semana con antojos de hacerlo; lo posfeché tanto que ahora lo estoy disfrutando en demasía a cada trago que le doy... posponer nunca es evitar.
En fin, mi tuit desencadenó una serie de cuestiones. A decir verdad anoche yo sólo quería tener un café ahí conmigo para darle sorbos durante el transcurso de la clase, pero al volver a leer lo que había tuiteado, interpreté la frase de una manera diferente y me surgió una idea: si yo tomara un café conmigo, ¿qué me diría?
Comencé a divagar sobre esa imagen mental. Nos vi sentadas frente a frente en el Starbucks entre Avenida Américas y Providencia, con una mesita cafetera en medio de las dos, con la pierna cruzada, una fumando y la otra no, conversábamos tal cual si fuera mi amiga.
Inevitablemente yo le contaría cosas de mi vida, me imagino ella también... y entonces, ¿yo la juzgaría?
A menudo que conversamos con las amistades, nos es muy fácil escucharlos y a la vez pensar, juzgar y cuestionar todo dentro de la cabeza: ¿que hiciste qué?, ¡qué vergüenza!, ¡yo no hubiera dicho eso!. Si la confianza es amplia y mutua, los cuestionamientos salen de tu mente para comentarlos en voz alta, de lo contrario se quedan en tu cabeza y no pasan de ser una crítica muda y tú un falso amigo.
Seguramente la observaría detalladamente... ¿yo pensaría que ella es bonita?; por su plática, ¿pensaría que es inteligente?
Cuando conozco a alguien y compartimos formas de pensar, mi mente se pone a correr entre pensamientos y mi boca se va corriendo detrás de ellos: hablo rápidamente para alcanzar a exponer mis ideas antes que la otra persona, ya que si el otro se me adelanta, sólo me quedaría decir que sí con la cabeza o en su defecto, con el dedo índice. Asentir bajo esas circunstancias -según yo- me resta originalidad y da a entender que soy una persona débil que busca coincidir con los demás, cuando no es así. Me gusta pensar más bien que soy una persona bien fuerte no es cierto y busco que ellos encuentren puntos de coincidir conmigo y no al revés. Es una acción subconsciente y que -ahora que lo pienso- me huele a autosabotaje, pues sólo me engaño haciéndome pensar que soy original, dejando engrandecer mi ego por la otra persona. Evidentemente tener la boca corriendo atrás de mis ideas es una cosa muy estúpida y en lugar de adicionarme inteligencia, sólo me la resta, me hace ver pendeja.
Me veo hablando velozmente y sin parar, ¿mi otra yo pensaría que soy egocéntrica porque no me callo? Es desesperante que no lo dejen a uno hablar; entonces, ¿yo soy desesperante?
Seguro le veré el trasero al momento de que ella se pare para ir al baño. Aunque si ella es yo, querremos hacer pipí al mismo tiempo. No importa, con tal de ver cómo se le ven las pompis, me aguanto.
Cuando ella estuviese ausente, me quedaría en silencio. Entonces, ¿la envidiaría? o mejor aún, ¿sonreiría porque mi vida es mejor que la de ella? Si se tarda un poco, seguro tomaría el celular para tuitear acerca de lo extraño que es todo esto. Cuando ella regrese del baño, será mi turno de levantarme. Me alejaré de la mesa caminando con harta seguridad, teniendo la certeza de que ella me está viendo el trasero.
Las conjeturas, pensamientos y preguntas que me surigirían en esa tarde conmigo son verdaderamente infinitos, sería toda una experiencia poder hacer eso. Lo único que puedo asegurarles es que nunca me sentiré tan desnuda como ahí sentada con ella. No hay nada que pueda ocultarle, no hay nada que ella desconozca de mí.
Nadie me conoce mejor que ella
y nadie me juzga peor que yo.
Es ahí cuando me doy cuenta de que existe la posibilidad de que yo deje todos mis cuestionamientos a un lado, mi habladuría quede en el olvido y sólo nos quedemos sentadas ella y yo, en mera contemplación mutua. En la desnudez de vernos desde otros ojos, que son los mismos.
Ojalá me enamore de ella.
jueves, 17 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
The only way to sanity
Tenía días queriendo escribir... había estado dándole vueltas a algunas situaciones en mi vida personal y quería escribir para escaparme un poco de ellas. Hoy especialmente, me esforcé por sacar algo, así que redacté tres borradores de temas distintos; ninguno pudo satisfacer mi necesidad de descansar mi mente de las ideas que habían estado rondando en mi cabeza y por ende, ninguno se me logró.
No fue sino hasta hablar con una persona muy especial en éste momento en mi vida, que logré despejarme un poco de esas ideas, así que me senté a ver una película que me dió la inspiración suficiente y la idea concreta sobre lo que voy a escribir a continuación.
De unos años para acá, he tenido cierto amor hacia el amor... formé un concepto diferente, más completo del que tenía. Concibo la idea del amor más allá del de pareja, que sobrepasa a los lazos familiares o a los seres que más queremos, para ampliarse a todo lo que existe alrededor de mí. Parte de ésta conceptualización que ha sido remasterizada a través de mis años, tiene su origen en lo que explico en "Mis teorías de vida", una entrada que publiqué el mes pasado en éste blog. Mi idea del amor está relacionada con cómo el todo y todos, somos uno, en cómo cada cosa, cada ser y cada momento que me rodea, es yo.
Toda la vida quise hacerme un tatuaje. No lo había hecho antes porque no estaba segura de cuál sería la cosa que colocaría en mi cuerpo por el resto de mi vida. Tendría que ser un diseño de algo que fuese tan importante, tan vital para mí, que nunca quisiese arrepentirme de habérmelo tatuado. Soy tan amante del amor que no quiero olvidarme de ello, así que finalmente hace una semana me tatué un corazón, como significado de mi concepto.
Hoy no hablo del amor de pareja, de familia o de cualquier otro de nuestros seres queridos. Tampoco me refiero a todas aquellas cosas que amo como la música, cocinar, el vino tinto o la diversidad de culturas. No tiene nada qué ver con la pasión que siento al leer textos de mi carrera como sociología o conversar de filosofía, sino con el amor que tengo hacia mí.
La película que ví hace unos momentos, describe la historia de un astronauta, me voy a permitir citarla textualmente...
"[...] Do you know the story about the russian cosmonaut?
So the cosmonaut, he's the first man ever to go to space, right? The russians beat the americans, so he goes up in this big spaceship, but the only habitable part of it, is very small. So the cosmonaut is in there, and he's got this portal window and he's looking out of it, and he sees the curvature of the Earth for the first time.
The first man to ever look at the planet he's from... and he's lost in that moment.
And all of a sudden, this strange ticking... toc, toc, toc, toc, toc, beggins comming out of the dashboard. Toc, toc, toc, toc, toc, toc... Rips out the control pannel, right? Takes all his tools toc, toc, triying to find the sound toc, toc triying to stop the sound. Toc, toc, toc. But he can´t find it toc, toc. He can't stop it. And it keeps going. Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc. A few hours of this... begins to feel like torture. Toc, toc, toc, toc, toc.
Few days go by with the sound and he knows that this toc small toc sound toc will break him, till lose his mind. Toc, toc, toc, toc. So what's he gonna do? Toc. He's up in space, toc, toc, toc, toc, toc, alone in a space closet toc, toc, toc. He's got twenty five days left to go with this sound toc, toc, toc.
So cosmonaut decides the only way to save his sanity... is to fall in love with the sound. So he closes his eyes toc, toc, toc, toc, and he goes into his imagination toc, toc, toc... and he opens them.
He doesn't hear the ticking anymore. He hears music violins start to play. And he spends the remainder of his time sailing through space in total bliss, in peace."
La imagen tienen que saber, te envuelve completamente: una mujer hermosa, contando la historia, matizándola con su voz, un toc rítmico y el sonido de violines que inician justo en el silencio, donde inicia la libertad del astronauta, la música se vuelve aún más sonora hacia el final del relato.
En el momento en que escuché las palabras "the only way [...] is to fall in love with the sound" todo me hizo sentido...
Tengo que enamorarme de mis piernas gordas, del sudor excesivo de mis manos, de mi sentimentalismo, de mis senos, de mis inseguridades, de mi falta de disciplina, de mis cambios de humor, de mis pestañas pequeñas, de mi diente quebrado, de mis cabellos maltratados, de mí.
Y entonces, sólo cuando me haya enamorado de todos esos pequeños sonidos que me incomodan, podré amar a todo lo que me rodea.
No fue sino hasta hablar con una persona muy especial en éste momento en mi vida, que logré despejarme un poco de esas ideas, así que me senté a ver una película que me dió la inspiración suficiente y la idea concreta sobre lo que voy a escribir a continuación.
De unos años para acá, he tenido cierto amor hacia el amor... formé un concepto diferente, más completo del que tenía. Concibo la idea del amor más allá del de pareja, que sobrepasa a los lazos familiares o a los seres que más queremos, para ampliarse a todo lo que existe alrededor de mí. Parte de ésta conceptualización que ha sido remasterizada a través de mis años, tiene su origen en lo que explico en "Mis teorías de vida", una entrada que publiqué el mes pasado en éste blog. Mi idea del amor está relacionada con cómo el todo y todos, somos uno, en cómo cada cosa, cada ser y cada momento que me rodea, es yo.
Toda la vida quise hacerme un tatuaje. No lo había hecho antes porque no estaba segura de cuál sería la cosa que colocaría en mi cuerpo por el resto de mi vida. Tendría que ser un diseño de algo que fuese tan importante, tan vital para mí, que nunca quisiese arrepentirme de habérmelo tatuado. Soy tan amante del amor que no quiero olvidarme de ello, así que finalmente hace una semana me tatué un corazón, como significado de mi concepto.
Hoy no hablo del amor de pareja, de familia o de cualquier otro de nuestros seres queridos. Tampoco me refiero a todas aquellas cosas que amo como la música, cocinar, el vino tinto o la diversidad de culturas. No tiene nada qué ver con la pasión que siento al leer textos de mi carrera como sociología o conversar de filosofía, sino con el amor que tengo hacia mí.
La película que ví hace unos momentos, describe la historia de un astronauta, me voy a permitir citarla textualmente...
"[...] Do you know the story about the russian cosmonaut?
So the cosmonaut, he's the first man ever to go to space, right? The russians beat the americans, so he goes up in this big spaceship, but the only habitable part of it, is very small. So the cosmonaut is in there, and he's got this portal window and he's looking out of it, and he sees the curvature of the Earth for the first time.
The first man to ever look at the planet he's from... and he's lost in that moment.
And all of a sudden, this strange ticking... toc, toc, toc, toc, toc, beggins comming out of the dashboard. Toc, toc, toc, toc, toc, toc... Rips out the control pannel, right? Takes all his tools toc, toc, triying to find the sound toc, toc triying to stop the sound. Toc, toc, toc. But he can´t find it toc, toc. He can't stop it. And it keeps going. Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc. A few hours of this... begins to feel like torture. Toc, toc, toc, toc, toc.
Few days go by with the sound and he knows that this toc small toc sound toc will break him, till lose his mind. Toc, toc, toc, toc. So what's he gonna do? Toc. He's up in space, toc, toc, toc, toc, toc, alone in a space closet toc, toc, toc. He's got twenty five days left to go with this sound toc, toc, toc.
So cosmonaut decides the only way to save his sanity... is to fall in love with the sound. So he closes his eyes toc, toc, toc, toc, and he goes into his imagination toc, toc, toc... and he opens them.
He doesn't hear the ticking anymore. He hears music violins start to play. And he spends the remainder of his time sailing through space in total bliss, in peace."
La imagen tienen que saber, te envuelve completamente: una mujer hermosa, contando la historia, matizándola con su voz, un toc rítmico y el sonido de violines que inician justo en el silencio, donde inicia la libertad del astronauta, la música se vuelve aún más sonora hacia el final del relato.
En el momento en que escuché las palabras "the only way [...] is to fall in love with the sound" todo me hizo sentido...
Tengo que enamorarme de mis piernas gordas, del sudor excesivo de mis manos, de mi sentimentalismo, de mis senos, de mis inseguridades, de mi falta de disciplina, de mis cambios de humor, de mis pestañas pequeñas, de mi diente quebrado, de mis cabellos maltratados, de mí.
Y entonces, sólo cuando me haya enamorado de todos esos pequeños sonidos que me incomodan, podré amar a todo lo que me rodea.
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