viernes, 13 de abril de 2012

You don't own shit

You think you can own a house.
You think ou can own a car.
You think you can own your couple... 
and eventually, you'll get to think you own your kids, their life and anything they decide to do with their lives.

Truth to be told, YOU DON'T OWN SHIT.

You don't even own your emotions, your reactions, your feelings; you just sense, react and feel things withouth having a saying in it.
You don't know who you are, where you came from, what you're doing here, or even where you're going after this. Man -as you know him- has existed for over three thousand years (at least), yet he doesn't know shit about himself. Isn't this embarrasing???

You work, to own a house; you sell yourself to your couple... You prostitute your whole life for what? To get where? What does realization really mean to you? Have you ever wondered? Does your answer go beyond money? Pleasure or even posessions?

No. It doesn't go further than that. We are just fucking limited minds, in a fucking limited world. 

For Christ sake, you can't even define love or happiness -which is in fact, as high as you can reach-.

 ... Then, why would you try so hard? Does hope take you as far as you can go? It doesn't matter if you believe in God, or you don't. What moves you? Is it your penis or vagina? Your stomach? Your greed? You know man hasn't gone further than sex, victimism or power... the only ones that seem to have succeeded are no longer here among us. Then who is your inspiration?
Is it your parents, 'cause you want to make them feel proud? Your children cause you want to make them be pridefull so they can follow your steps, maybe continue your legacy? 
That's very egotistical, if you ask me. And I know you didn't, and I know I thought of all this things while looking out the window. I wasn't planning to share this at all, but then I thought I might not be the only one with this issues in mind; that maybe somebody else would enjoy and feel emphatized with what they're reading... and while I was still hessitant to publish this, my ego convinced me to do so. 
But I gotta say, deep within, I don't really want you to like what I've written; I want you to think about it and that's it.

'Cause I know, if you really THINK about it, then this has already been worth to write. I wasn't sleepy, but I'm getting there.

So good night.

jueves, 1 de marzo de 2012

Cargas de imaginación


No hace falta que yo tenga una vida de perro para llegar al hartazgo del mundo en el que vivo. 
A decir verdad, mi vida dista mucho de tragedias y dificultades; les diré, ella es perfecta. Tengo lo que necesito y hasta el momento, todo lo que he querido está o ha estado presente en mi vida.

... Entonces, ¿por qué quiero más? Sé que no es mi naturaleza humana la que me impele a desear más de lo que tengo; esa avidez sólo puede llegar tan lejos como la ambición común y habrán ustedes de saber, que no me desvivo por tener más cosas a nivel físico. Verán, los logros que yo pueda obtener con ese tipo de ambición tan inherente al ser humano, usualmente no llegan más allá de encontrar al hombre de mi vida, de tener un sexo increíble, de hacer el amor, de cocinar, de comerme un platillo extático, de tomar una bebida que me haga sentir escalofríos, de estar sana, de tener amigos, de tener hijos que ame con locura o de un éxito apasionante en el trabajo que me genere la riqueza económica que busco. No quiero decir que lograr ésto sería poca cosa, al contrario, es el máximo nivel de logro al que usualmente aspiramos todos, ¿no es así?

Todas esas cosas son maravillosas, pero a su vez, tan limitadas como la mayoría de las mentes aquí en la Tierra. Lo que yo verdaderamente deseo es vivir el amor en la mayor expresión posible; esto no es –en definitiva- enamorarme de un gran tipo, tener hijos que ame y la descendencia que pueda ramificarse de nuestro amor. Lo que yo verdaderamente quiero es un amor libre, hacia mí y todo lo que me rodea y que éste funcione en recíprocidad. Que todos lo sintamos hacia todo y hacia todos. Que nos respetemos, que nos amemos en libertad, en armonía con el libre albedrío. Quiero un mundo donde no haya miedos, ni prejuicios, ni religiones que nos separen de quienes verdaderamente somos. 
Un mundo como el de Lennon, sin dinero, sin posesiones, sin dominios abusivos. Sin enfermedades, sin empresas, sin celos. Sin abusos, sin dolores, sin capitalismo ni comunismo. Sin fronteras, sin estereotipos, sin limitaciones, sin películas de Disney. Sin violencia, sin políticos ni politicoides. Sin banalidades, sin juicios. Sin dosificaciones, sin rencores, sin resentimientos. Sin rechazo social. Sin enamoramientos. Sin contaminación. Sin materialismos.

De una u otra manera, he aceptado vivir aquí acreditando a ésta dimensión, como la plataforma en la cual podemos experimentar y evolucionar para después de ello, regresar a ser quienes somos. Lo que ignora la mayoría es que éste teatro se ha vuelto tan real, como la realidad misma. Nadie se atreve a pensar en lo inimaginable; y aquellos que se atreven, materializan su imaginación y convierten sus sueños en un bien comercial. Una vez vislumbrado su éxito, se ven opacados por la idea de ser de dominio público y dominar al público, el poder adquisitivo aumenta y dejan de pensar fuera de la caja para pensar en cosas que incremente su riqueza material. Y ahí, donde pudo haber una chispa, un salto cuántico en la historia de la humanidad, un Cristo, un Buddha, algún indicio de un nuevo maestro ascendido... todo se corrompe y quedamos igual. Más bien peor, diría  yo. Con más ambiciones materiales que nos distancian, todavía más de nuestra esencia {ES-EN-SÍ}.

Es por eso que hago berrinche. Es por eso que lo que me rodea no me es –y nunca me será- suficiente. Comprendo que el soñar con el mundo que sueño, puede parecerles como si yo me estuviese condenando a vivir en la infelicidad, bajo los estándares de ésta tierra tal y cual la conocemos... pero no hay de qué preocuparse por eso. Deberán saber que -gracias a un maestro que tuve en la prepa- aprendí a tener una facilidad tremenda para encontrar deleite hasta en los detalles más sencillos, por lo cual, mi felicidad está a salvo hasta cierto punto.

Es mas, prefiero condenar mi existencia a esa felicidad limitada con tal de no dejar de soñar con el mundo en el que creo; porque dejar de soñar es condenarme a nunca despertar y seguir viviendo aquí como si no hubiera algo más allá. Sueño porque puedo. Sueño porque sé que llegaré ahí, con todos ustedes que tengan afinidad por mis palabras. 

Sueño con un mundo sin violaciones a la libertad, que éste sea un lugar de riqueza espiritual, que tengamos la posesión que cada uno podemos tener sobre nosotros mismos, y nada más. Sueño ser una raza que domine su historia, su origen pues hasta la fecha no nos podemos poner de acuerdo. Quiero un mundo lleno de salud, porque la enfermedad no es más que viejos miedos y programaciones que deberían ser obsoletas. Quiero un mundo que tenga lugares donde todos podamos ejercer aquella profesión que nos genera pasión, no la que mejor nos da de comer. Un mundo con amor hacia uno mismo, antes de que andemos entregando el corazón a los demás. Con un sentido de justicia para actuar sobre principios espirituales y evolutivos. Con igualdad de género, de raza, de ideología. Todos siendo uno. Siguiendo el estereotipo de lo que cada quien es, no de aquellos que están afuera, porque querer ser algo que no eres, es solo falta de identidad propiciada por sistemas económicos y nuestras inseguridades. Un mundo con libertades. Con películas que no necesiten vender, sino ser. Con líderes que verdaderamente estén  apasionados por el bien común y no sólo de unos cuantos. Con ciudadanos sin ciudadanía pero con responsabilidades. Una sociedad con pensamientos profundos, porque pensar en banalidades nos envejece y disminuye nuestro potencial. Un lugar con el amor y entendimiento de que los demás están haciendo  o pensando justo lo que tienen que hacer o pensar y nada más. Con la cantidad de información ilimitada pues nuestro juicio nos permite comprender aquellas cosas que podemos, meditar sobre aquellas cosas que no vemos e ignorar las que no nos son relevantes. Con la comprensión necesaria que nos permita vivir en paz. Con el amor verdadero, sin necesidad de ser presas del cuerpo a nivel físico y químico que ha nublado nuestras decisiones por miles de años. Con apertura, con amor y respeto hacia el planeta que nos da la vida. Con ambiciones evolutivas que nos lleven más allá de lo que ahora es inimaginable. 

Y ¿por qué escribo esto, si no fuera porque pienso que es posible? Porque escribo una utopía que significa mi condenación a seguir viviendo como hasta ahora? Lo escribo y lo describo porque está en mi cabeza. Y si está en mi cabeza es porque existe. Y si existe es porque es mi creación. Y si es mi creación, entonces, por derecho divino, puedo llegar de vuelta a él.

Sonrisas, tchau.

domingo, 8 de enero de 2012

Cosas varias para recordar

Domingo 8 de enero, 2012.

A quien corresponda:
con suerte y está PRESENTE.

Recientemente he estado atrapada en mis pensamientos... tenía semanas dando vueltas una y otra vez a las mismas situaciones que han acontecido en mi vida a nivel personal, pues verán, aunque mi regreso a México ha sido bastante disfrutable, mi nivel de actividad continúa siendo muy bajo; así que para entretenerme, había estado recurriendo a mi mente y ahí me ven, pensando las cosas de manera redundante y peor que todo, sin cambiar ni un cabello de esa misma situación en mi vida real.

La mente tiene el poder de construir y destruir a placer y voluntad verdadera, y cuando no crea nada nuevo, las cosas permanecen como las habíamos ideado desde un principio, desde la concepción de aquello que nació en un pensamiento.

Así envejecemos... creando y des-creando universos paralelos todo el tiempo. Universos donde tomamos las decisiones que no nos atrevemos a tomar, donde tenemos el cuerpo que no nos disciplinamos a tener, siendo la versión mejorada de lo que somos hasta el momento y culpándonos por no habernos mudado de universo para dejar éste, donde somos la versión que anhelamos fuera la anterior, pero no es así. Digo que así envejecemos, porque la culpa que sentimos por no estar tomando las decisiones que serían perfectas, nos hace encorvar el cuerpo, esperar más y pensar menos de nosotros mismos.

Cualquier ser humano se haría pequeño a un lado de el ser humano que tú esperas de tí; a menos que tu concepto de ti mismo rebase tus capacidades; aunque en ese preciso momento, ya serías superior que ellas por el sólo hecho de concebirte mejor de lo que eres... después de todo, el cuerpo va a donde la mente se dirige.

Por eso pienso que es bueno tener un año nuevo, porque nos da la chance -a nivel social- de hacer una breve pausa para reestructurar aquello que queremos ser, hacer y tener. Humana y tristemente, los propósitos generalmente se diseñan en ese orden, pero a la inversa: primero queremos tener cosas, luego hacer cambios y al final ser... ser lo que sea, pero éste propósito queda siempre al pie de la lista.

Lo que a veces se nos olvida es que el ser viene primero. No nos culpo como individuos, pues vivimos en una sociedad donde el término ni siquiera está claramente definido. Hay discursos que argumentan que ser tiene que ver con respirar, con poseer vida, otros que aseguran que va relacionado a cuestiones de tiempo-espacio, y otros que juran que con el alma... ¿Cómo vamos a definirnos una meta cuando ésta no nos queda clara?

Para mí, ser consiste en ser, valga la redundancia. Es estar presente y ser lo que siento, lo que creo, lo que soy... todo sin miedos. Opinar lo que pienso sin temor a que me juzguen, ponerme lo que quiero sin privarme por cómo me miren, actuar de acuerdo a mis deseos y convicciones antes que actuar para callar o complacer a los demás...y es que todas nuestras acciones están consciente o inconscientemente controladas por nuestra voz interna. Esa voz en forma de pensamiento, que siempre aconseja partiendo desde un punto y hacia un sólo destino: el ego, que no nos deja ser.

Es difícil ignorarla pues está dentro de nuestra cabeza, sale de la racionalidad y nos dice qué hacer, cómo actuar, qué decir y qué callar. En ocasiones somos lo suficientemente autónomos como para ignorarla y expresar las cosas desde otro órgano, el corazón. Es por eso que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, porque ignoran esa voz que funge como la coladera de nuestros actos y pensamientos.

Los niños y los borrachos saben -a diferencia de uno- que la coladera tiene una sola función, aunque trabaja con dos mecanismos:
i) podemos separar y tirar lo que queda dentro de ella, como cuando colamos jugo de naranja y tiramos las semillas;
ii) pero es también cierto que en ocasiones lo que queda dentro es lo que debemos conservar, como cuando estilamos una pasta para que nos quede al dente.

El chiste es abrir los ojos para darnos cuenta de que esa coladera no es lo que soy yo, sino lo que socialmente se espera de mí. El asunto aquí, es estar consciente de su existencia y saber que no siempre su criterio es el mejor. Si dejamos que la voz de nuestra cabeza cuele todo y tire el "bagazo" a su voluntad, seguramente estaremos dejando ir muchas oportunidades de haber comido una buena pasta... de haber dicho lo que sentimos o de haber actuado como deseábamos.

No dejemos que la coladera trabaje en piloto automático, manejemos estándar. Tengamos más control sobre nosotros, guiemos nuestras decisiones no desde un ego-personalidad, sino desde un ser-sentir y también pensar. Me es importante mencionar que no estoy incitando al actuar impulsivamente, sino a que hagamos el intento de discernir, de darnos cuenta que origen tienen nuestros pensamientos, si nacen desde el miedo, del ego o si provienen del amor.

Creo en la vida como si fuese un libro. Cada página contiene cosas que necesitamos vivir, que elegimos experimentar. Creo firmemente que no hay nada de malo en experimentar cualquier cosa que nuestra página traiga consigo, pues la experiencia te hace conocer, saber, crecer, evolucionar...
El asunto se complica cuando aquello que experimentamos en alguna de las páginas, nos gustó en demasía y comenzamos a ciclarlo: un cigarro, una comida, una bebida, lastimar a una persona, o ser víctimas para obtener lo que buscamos.
Yo pienso que el hombre vive a través de usos y gratificaciones, sabemos utilizar nuestros recursos para que nos den lo que precisamos en ese momento. No creamos ser el mejor amigo porque siempre ayudamos a las amistades, las relaciones son avenidas en dos direcciones: tanto él necesita de tu ayuda, como tú necesitas ayudarle. Dejemos de ser engreídos, no le estás haciendo ningún favor a nadie, así que deja ese complejo de superioridad que se disfraza de alma caritativa.

Volviendo a la situación complicada, si ciclamos alguna experiencia, evitamos cambiar de página, posponemos experiencias nuevas, dejando de aprender, de conocernos. Es por eso que tenemos que estar presentes, para fin de sentir todas aquellas sensaciones, respirar esos olores, escuchar los sonidos más sutiles, y así leer cada letra, en cada palabra, de cada una de nuestras páginas... para poder darle vuelta habiendo comprendido la primera en su totalidad. Si permaneces en la misma página, leyendo el mismo párrafo por mucho tiempo, es porque no estás prestando atención a los signos de puntuación, a las comas y a veces hasta te comes las palabras, como suele ser mi caso.

Estamos errados desde el momento en que no estamos presentes. Deja de recordar páginas anteriores, permanece presente en donde estés, pues- si no estamos aquí, tampoco en ninguna parte. Y entonces, ¿para qué respirar si no he de vivir?

Vive, respira, déjate fluir.

Y a ver si escribiendo ésto, me es más fácil recordarlo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Un café conmigo

Me levanté más temprano de lo usual. Abrí los ojos y escuché el despertar de los demás; vivir en un complejo de apartamentos te hace apreciar el sonido del correr de las ventanas como señal de gente que se levanta para ir a trabajar. Yo no. Yo me levanto para vivir, porque verán, no trabajo.

Para satisfacer mi antojo que tiene añejándose una semana, decidí poner café. Llegué a la cocina, arrastrando mis tines por la sala y el comedor -al cabo que yo los lavo-, aún medio dormida. Esperé el punto de ebullición para dejar caer la sopera de café molido sobre las burbujas. Apagué el fuego, tapé la ollita y regresé a mi cuarto a tender la cama. El olor del café llegó a mi cuarto antes que yo.

Ayer escuché un poco de Filio y Delgadillo, Sabina y Serrat. Se me quedó en la cabeza una estrofa de "Puede que pueda ser", una de las trovas que oí repetidas veces durante la tarde. Tenía clase de Mercadotecnia, así que me fui a la escuela; tomar clases en portugués sin dominar el idioma es un arma de doble filo: si pongo mi atención exclusivamente a la maestra, puedo comprender hasta un 95% de lo que habla, pero si me distraigo, pierdo el hilo y no entiendo ni madres. Ayer me distraje.

Me ensimismé cual niña autista, me puse a leer tuits. Compuse uno que decía: "Todavía con 'puede que pueda ser' en la cabeza y deseando tener un café conmigo". La primera parte de mi tuit se refiere a la incertidumbre que siento de haber encontrado a un gran hombre y no saber si será ahí donde me estacione, puede que pueda ser viene de esa ansiedad que se siente cuando la moneda está al aire... ese afán de querer saber si caerá águila o sello. La segunda parte es porque tengo diez días sin tomar café y una semana con antojos de hacerlo; lo posfeché tanto que ahora lo estoy disfrutando en demasía a cada trago que le doy... posponer nunca es evitar.

En fin, mi tuit desencadenó una serie de cuestiones. A decir verdad anoche yo sólo quería tener un café ahí conmigo para darle sorbos durante el transcurso de la clase, pero al volver a leer lo que había tuiteado, interpreté la frase de una manera diferente y me surgió una idea: si yo tomara un café conmigo, ¿qué me diría?

Comencé a divagar sobre esa imagen mental. Nos vi sentadas frente a frente en el Starbucks entre Avenida Américas y Providencia, con una mesita cafetera en medio de las dos, con la pierna cruzada, una fumando y la otra no, conversábamos tal cual si fuera mi amiga.

Inevitablemente yo le contaría cosas de mi vida, me imagino ella también... y entonces, ¿yo la juzgaría?
A menudo que conversamos con las amistades, nos es muy fácil escucharlos y a la vez pensar, juzgar y cuestionar todo dentro de la cabeza: ¿que hiciste qué?, ¡qué vergüenza!, ¡yo no hubiera dicho eso!. Si la confianza es amplia y mutua, los cuestionamientos salen de tu mente para comentarlos en voz alta, de lo contrario se quedan en tu cabeza y no pasan de ser una crítica muda y tú un falso amigo.

Seguramente la observaría detalladamente... ¿yo pensaría que ella es bonita?; por su plática, ¿pensaría que es inteligente?

Cuando conozco a alguien y compartimos formas de pensar, mi mente se pone a correr entre pensamientos y mi boca se va corriendo detrás de ellos: hablo rápidamente para alcanzar a exponer mis ideas antes que la otra persona, ya que si el otro se me adelanta, sólo me quedaría decir que sí con la cabeza o en su defecto, con el dedo índice. Asentir bajo esas circunstancias -según yo- me resta originalidad y da a entender que soy una persona débil que busca coincidir con los demás, cuando no es así. Me gusta pensar más bien que soy una persona bien fuerte no es cierto y busco que ellos encuentren puntos de coincidir conmigo y no al revés. Es una acción subconsciente y que -ahora que lo pienso- me huele a autosabotaje, pues sólo me engaño haciéndome pensar que soy original, dejando engrandecer mi ego por la otra persona. Evidentemente tener la boca corriendo atrás de mis ideas es una cosa muy estúpida y en lugar de adicionarme inteligencia, sólo me la resta, me hace ver pendeja.

Me veo hablando velozmente y sin parar, ¿mi otra yo pensaría que soy egocéntrica porque no me callo? Es desesperante que no lo dejen a uno hablar; entonces, ¿yo soy desesperante?

Seguro le veré el trasero al momento de que ella se pare para ir al baño. Aunque si ella es yo, querremos hacer pipí al mismo tiempo. No importa, con tal de ver cómo se le ven las pompis, me aguanto.

Cuando ella estuviese ausente, me quedaría en silencio. Entonces, ¿la envidiaría? o mejor aún, ¿sonreiría porque mi vida es mejor que la de ella? Si se tarda un poco, seguro tomaría el celular para tuitear acerca de lo extraño que es todo esto. Cuando ella regrese del baño, será mi turno de levantarme. Me alejaré de la mesa caminando con harta seguridad, teniendo la certeza de que ella me está viendo el trasero.

Las conjeturas, pensamientos y preguntas que me surigirían en esa tarde conmigo son verdaderamente infinitos, sería toda una experiencia poder hacer eso. Lo único que puedo asegurarles es que nunca me sentiré tan desnuda como ahí sentada con ella. No hay nada que pueda ocultarle, no hay nada que ella desconozca de mí.

Nadie me conoce mejor que ella
y nadie me juzga peor que yo.

Es ahí cuando me doy cuenta de que existe la posibilidad de que yo deje todos mis cuestionamientos a un lado, mi habladuría quede en el olvido y sólo nos quedemos sentadas ella y yo, en mera contemplación mutua. En la desnudez de vernos desde otros ojos, que son los mismos.

Ojalá me enamore de ella.

jueves, 10 de noviembre de 2011

The only way to sanity

Tenía días queriendo escribir... había estado dándole vueltas a algunas situaciones en mi vida personal y quería escribir para escaparme un poco de ellas. Hoy especialmente, me esforcé por sacar algo, así que redacté tres borradores de temas distintos; ninguno pudo satisfacer mi necesidad de descansar mi mente de las ideas que habían estado rondando en mi cabeza y por ende, ninguno se me logró.

No fue sino hasta hablar con una persona muy especial en éste momento en mi vida, que logré despejarme un poco de esas ideas, así que me senté a ver una película que me dió la inspiración suficiente y la idea concreta sobre lo que voy a escribir a continuación.

De unos años para acá, he tenido cierto amor hacia el amor... formé un concepto diferente, más completo del que tenía. Concibo la idea del amor más allá del de pareja, que sobrepasa a los lazos familiares o a los seres que más queremos, para ampliarse a todo lo que existe alrededor de mí. Parte de ésta conceptualización que ha sido remasterizada a través de mis años, tiene su origen en lo que explico en "Mis teorías de vida", una entrada que publiqué el mes pasado en éste blog. Mi idea del amor está relacionada con cómo el todo y todos, somos uno, en cómo cada cosa, cada ser y cada momento que me rodea, es yo.

Toda la vida quise hacerme un tatuaje. No lo había hecho antes porque no estaba segura de cuál sería la cosa que colocaría en mi cuerpo por el resto de mi vida. Tendría que ser un diseño de algo que fuese tan importante, tan vital para mí, que nunca quisiese arrepentirme de habérmelo tatuado. Soy tan amante del amor que no quiero olvidarme de ello, así que finalmente hace una semana me tatué un corazón, como significado de mi concepto.

Hoy no hablo del amor de pareja, de familia o de cualquier otro de nuestros seres queridos. Tampoco me refiero a todas aquellas cosas que amo como la música, cocinar, el vino tinto o la diversidad de culturas. No tiene nada qué ver con la pasión que siento al leer textos de mi carrera como sociología o conversar de filosofía, sino con el amor que tengo hacia mí.

La película que ví hace unos momentos, describe la historia de un astronauta, me voy a permitir citarla textualmente...

"[...] Do you know the story about the russian cosmonaut?
So the cosmonaut, he's the first man ever to go to space, right? The russians beat the americans, so he goes up in this big spaceship, but the only habitable part of it, is very small. So the cosmonaut is in there, and he's got this portal window and he's looking out of it, and he sees the curvature of the Earth for the first time.
The first man to ever look at the planet he's from... and he's lost in that moment.
And all of a sudden, this strange ticking... toc, toc, toc, toc, toc, beggins comming out of the dashboard. Toc, toc, toc, toc, toc, toc... Rips out the control pannel, right? Takes all his tools toc, toc, triying to find the sound toc, toc triying to stop the sound. Toc, toc, toc. But he can´t find it toc, toc. He can't stop it. And it keeps going. Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc. A few hours of this... begins to feel like torture. Toc, toc, toc, toc, toc.
Few days go by with the sound and he knows that this toc small toc sound toc will break him, till lose his mind. Toc, toc, toc, toc. So what's he gonna do? Toc. He's up in space, toc, toc, toc, toc, toc, alone in a space closet toc, toc, toc. He's got twenty five days left to go with this sound toc, toc, toc.
So cosmonaut decides the only way to save his sanity... is to fall in love with the sound. So he closes his eyes toc, toc, toc, toc, and he goes into his imagination toc, toc, toc... and he opens them.
He doesn't hear the ticking anymore. He hears music violins start to play. And he spends the remainder of his time sailing through space in total bliss, in peace."

La imagen tienen que saber, te envuelve completamente: una mujer hermosa, contando la historia, matizándola con su voz, un toc rítmico y el sonido de violines que inician justo en el silencio, donde inicia la libertad del astronauta, la música se vuelve aún más sonora hacia el final del relato.

En el momento en que escuché las palabras "the only way [...] is to fall in love with the sound" todo me hizo sentido...
Tengo que enamorarme de mis piernas gordas, del sudor excesivo de mis manos, de mi sentimentalismo, de mis senos, de mis inseguridades, de mi falta de disciplina, de mis cambios de humor, de mis pestañas pequeñas, de mi diente quebrado, de mis cabellos maltratados, de mí.

Y entonces, sólo cuando me haya enamorado de todos esos pequeños sonidos que me incomodan, podré amar a todo lo que me rodea.

sábado, 22 de octubre de 2011

Mis teorías de vida

Siempre creí en un Dios, durante mi infancia fue por que sí y ahora es... ¿por qué no?

Verán, mi mamá estuvo en colegios católicos y mi papá era obligado a levantarse para ir a misa desde pequeño. Al conocerse decidieron no inculcarnos la religión a la fuerza como lo hicieron con ellos. Mis papás se hicieron yoguis, vegetarianos y miembros de la Fraternidad Blanca entre otras cosas, si mal no recuerdo, hasta mi papá recibió grados de Masonería. Eran tan entregados a sus disciplinas que a través de técnicas de respiración y yoga, su primer parto donde nació mi hermana mayor, se realizó en casa, sin hospitales ni medicamentos, sin cesáreas ni complicaciones, algo que considero verdaderamente admirable. Para cuando me planearon a mí, también realizaron trabajo espiritual y fue a través del sexo tántrico que aquí estoy.

Al crecer, nunca fuimos devotos de la Virgen ni de los Santos. Fuimos a un catecismo Montessori donde tenían muñequitos de los tiempos bíblicos, nos ponían a dibujar las parábolas y a hacer pequeños teatros de los pasajes bíblicos, era un catecismo medio fresón y las canciones no sonaban como las que cantan las viejitas del club de fans. Suena muy religioso aquello pero a decir verdad, para mí era todo diversión. Fui bautizada, hice mi primera comunión y nunca me preparé para la confirmación, pero mi papá consiguió que nos incluyeran -a mí y a mi hermana- en una misa de confirmaciones para obtener el papel y así fue... a decir verdad fue más por tener el documento, que porque después no se puede uno casar cuando ni siquiera estoy segura de querer hacerlo.

Precisamente porque nuestra educación espiritual careció de estructura, cerca de mis diecisiete, tenía cierta "sed" de sentir que existía un Dios o algo parecido. Me acostaba rezando el Padre Nuestro de manera mental y por ahí del "[...] hágase tu voluntad" mi mente estaba ya en otro lado, así que decidí dejarme de oraciones preestablecidas y comencé a hablar conmigo, a dejar de balbucear y hablarle también a lo que estuviese allá arriba.

Durante ese tiempo, mi hermana se fue a Utah a estudiar, deben saber que ése es uno de los estados con mayor población mormona, un 90% de la gente que vive ahí se hace llamar "Santos de los últimos días" que es el verdadero nombre de esa religión. Conocimos miembros de la iglesia que eran mucho más fieles que todos los católicos que habíamos conocido para ese entonces, mi hermana regresó para unas vacaciones de verano y nos comentó que había estado en contacto con mormones y que ella quería bautizarse, pero que no lo haría sola si es que alguien de nosotros quisiera unirse a su iniciativa. Así pues, escuchamos a los misioneros y como los mormones tienen principios como la familia, amor, honestidad, respeto y ayuda al prójimo, nos sentimos identificados como familia y zas! que nos bautizamos todos. Fue un año muy lindo donde me experimenté como una persona de fe. Logré muchas cosas dentro de la iglesia hasta que desistimos.

Mis papás se encontraron con un libro que los reconectó con aquella vida verdaderamente espiritual que tenían, consideraron inevitable compartirlo con nosotras y nos mandaron el libro, para ese entonces mi hermana y yo estábamos viviendo juntas en Utah y yo enamorada de un misionero mormón con la vida casi resuelta bajo ese esquema. Me bastó leer unos tres capítulos de "El libro blanco" de Ramtha para saber que yo ya no tenía nada que hacer rindiendo culto a un Dios externo, a una iglesia humana, pagando diezmo para merecer las bondades del Señor. Cerramos el capítulo de la mormoncía como después le apodamos y dejamos de ser religiosos.

El libro que nos empujó a dar ese paso, pertenecía a una colección y tenía toda una estructura de fondo. Viajamos a Yelm, Washington para conocer más de ésta ideología y fue ahí donde comenzó la construcción de lo que yo llamo mis teorías de vida.

Estando en Yelm conocí a Kensho, una mujer canadiense que fue budista durante once años. Fue mi compañera durante algunos días, es definitivamente una de las personas que más admiro. Ella me presentó al ego como lo conozco ahora y me introdujo dentro del maravilloso mundo de creer en la versión poderosa de uno mismo. Y no hablo de poder como capacidad para lograr cosas terrenales, sino en aquella potencia que uno logra despertar dentro de sí mismo para ver el mundo de una manera diferente y entonces crear a nivel terrenal a través de una cosmovisión.

Durante los cursos de Ramtha logré ver con los ojos cerrados, disciplinarme para saber leer la mente de otra persona, manifestar un café americano frío y sin azúcar sin haber abierto la boca para pedirlo. Aprendí muchas cosas que ahora son parte de mí. Para que se den una muy vaga idea, la escuela de Ramtha es parte del equipo de producción de documentales como "El secreto" o "What the bleep do we know". Las filosofías compartidas se resumen a la ley de atracción, aunque comprenden infinitamente más cosas que ese principio.

Pueden pensar que estoy completamente loca pero esta locura me hace conocerme, respetarme, vivir sin temor, saber cuándo estoy actuando desde mi ego y determinar cuándo es que actúo desde el amor. Y si vivo una mentira, díganme ustedes, quién vive la verdad? Yo creo que sólo las matemáticas pueden darse el lujo vivir la verdad en un sentido absoluto y como no soy ninguna ciencia, me dedico a vivir mi verdad absoluta que también es relativa...

Existía el vació y una luz... la luz estaba aburrida y decidió conversar consigo misma, pero de qué iba a conversar si sólo existía la oscuridad con ella? La charla le sirvió para darse cuenta de que era más interesante conversar que no hacerlo... supongo que por un momento le cruzó la idea de inventar varias voces para conversar entre todas pero el punto sería el mismo... de qué conversarían si nada acontecía en el vacío? Así que, la luz decidió hacer algo al respecto, explotar y subdividirse en lucecitas innumerables. Se crearon elementos químicos, estrellas pequeñas, supernovas, soles, lunas, planetas y células, que son esa misma luz. Si me preguntan, ha sido una de las decisiones más inteligentes pues en pleno aburrimiento optó por hacer vida para poder experimentarse a sí misma a través de cada una de esas chispas y entonces, poder existir y disfrutarlo gracias al qué hacer ahora existente. 

Hasta ahorita existían luces por donde quiera, sólo que con formas distintas, forma de piedra, de agua, de tierra, de sol, de luna, de mineral, al fin y al cabo son esa luz con vida propia. La luz inicial ya no tenía más que hacer más que sentarse a contemplar lo que acontecía con su creación, así que todo comenzó a vivir, a través de sus chispas... lo que vivía una piedra, también era vivencia de ella y así con todas las chispas.

Lo demás ya se lo saben, la célula se hizo un microorganismo y éste a su vez evolucionó hasta ser un animal. A costa de un homo y otro, se fue llegando a lo que uno es ahora. Esto es saltándome la infinita cantidad de acontecimientos que acompañan al hombre en su evolución. No hay que olvidar que lo que uno es ahora, es también una lucecita de esa grande que habló consigo misma al principio de ésta historia -que puedo decirle "Dios" a falta de un mejor adjetivo-. En resumidas cuentas esa luz  es todo lo que existe y todo lo que existe es esa luz. Piedras, pasto, aire, tierra, fuego, árboles, mesas, sillas, vidrios, ventanas, perros, patos, cucarachas, espejos, sustancias, cuchillos, asesinos, violadores, salud, enfermedad, bebés, hombres, mujeres, ancianos, basura, contaminación.  

Una de las cosas más admirables de esa luz es que nos dio el permiso de hacer cuanto quisiéramos sin meterse en nuestras decisiones, es gracias al libre albedrío que ella puede experimentarse en la vastedad de nuestros actos. De no haber establecido tal concepto, ella no hubiese podido vivir libremente. Es por eso que nadie te dice qué hacer y qué no, quien verdaderamente sí procura meterse en las decisiones de uno es la sociedad... los padres, las empresas, los gobiernos y las iglesias nunca dejarán de decirnos qué comprar, qué vestir, qué hacer, qué comer, qué tomar, qué sentir, qué prohibir pues si dejan de hacerlo, sienten que pierden su identidad, su poder.
Entiendo que las religiones comenzaron con el objetivo del “bien común” pero a través de la historia se han alejado de ese principio para fungir como algo diferente. También entiendo que todas las personas tenemos diferentes necesidades pero lo que ellos no parecen entender que no hay religión correcta, sino aquella que te da lo que necesitas. Cómo se explican que haya milagros en todas las religiones? No es que todas sean verdaderas, sino que en eso hay sólo una constante… la persona misma. Los “milagros” se dan por la creencia de la gente. Me parece realmente estúpido que la gente piense que sólo los mormones van al cielo, o sólo los católicos, o los protestantes, o los evangélicos. Qué triste tener un Dios excluyente… qué visión más limitada.

Para mí el chiste de la vida está en vivirla, experimentarse, aprovechar ese libre albedrío para ser uno mismo.
Y si alguien mata, es porque esa persona tenía que morir y el asesino tenía que matar, las familias de ambos también tenían que aprender de la situación… ya vendrán otras vidas donde el agresor entienda que matar no es evolucionar cuando se realiza dos veces. Basta sólo una vez para experimentar y aprender de las cosas… el problema no es romper las reglas, sino romperlas, no aprender y continuar errando, ciclando una experiencia que pudo aprovecharse desde un principio. El problema es privarse de experimentar otras cosas por estar enfrascado en lo primero. Por eso las adicciones son tan difíciles de romper, porque se encuentra uno en esa zona de confort con flojera de salir a aquella zona que se desconoce. Y si toma en exceso desde los catorce años y cicla toda su vida hasta morir de cirrosis entonces vendrá en una siguiente vida a experimentar lo mismo hasta entender que no es por ahí, que debió haber comprendido la esencia de ese acto desde un principio para poder marcar con una palomita esa vivencia y avanzar a la siguiente, que pudo ser terminar una carrera, contraer matrimonio o crear una familia y ser responsable con ella.

Siempre he concebido la idea de la evolución como un espiral. Si me encuentro en el punto inicial, lo único que puede pasar a través de mis acciones y vidas es avanzar hacia adelante y hacia arriba, mas nunca avanzar en círculo para llegar al mismo lugar. Para mí el bien y el mal son inexistentes, para mí lo que existe es lo que es. Puede acercarte o detenerte en tu evolución, mas nunca alejarte de ella.

Llegará un día eventualmente donde seas tú y entonces todo habrá valido la pena. Estarás por encima de todas las cosas, sin embargo verás a todo lo que te rodea como tu igual. Al vecino, a tu suegra, a tu hermano, a tu amiga, al perro que ladra todo el día, a los delincuentes, a los gobernantes, a los religiosos y a todo lo que también existe contigo, porque eres tú mismo.

Ansío que éste sea un mundo de amor, respeto y libertad.

domingo, 16 de octubre de 2011

Lupe Venegas

No miento cuando digo que a todos nos gusta pensar que somos únicos. Aunque nos empeñemos en comprar donde todos compran, tener las cosas que todos tienen y saber aquello que es de dominio público, de la misma forma ponemos empeño en mostrarnos diferentes a los ojos de los demás.
La búsqueda por expresar nuestra autenticidad es tan natural que cuando nos encontramos con alguien que se parece a nosotros -aunque no lo aceptemos en primera instancia-, chocamos como inevitable reacción, supongo que es una forma de reclamar nuestro espacio entre quienes nos rodean... es como decir "yo llegué antes que tú"  son pocas lasocasiones donde el ego nos permite reconocer y preguntarnos "qué tienes de mí que me caes tan gordo?".

Una de las cosas que me diferencian de ustedes, es tener a mi tío Lupe. 
Verán, Lupe nació en Zapotitlán de Vadillo, el mismo lugar que vio nacer a mi abuela materna. Todavía es un pueblo, por más que llegue la señal de Telcel, el uso del MSN o las camionetas del año cada vez que son las fiestas patronales, su comida sigue sabiendo a leña y su gente oliendo a mezcal.

Lupe trabajó muchos años en Guadalajara, fue velador del Hotel Fénix, mismo oficio que le dejó estragos no muy severos... el hombre aún se duerme estando sentado, así, cabeceando. Seguido nos cuenta que él utilizaba lentes oscuros durante las madrugadas, para que aquella persona que pretendiese hacer fechorías, no pudiera saber a dónde se dirigía la mirada del vigilante. Yo creo más bien, que era para disimular sus dormidas. 

Gracias a él, el estudio por correspondencia es un término que me es familiar. Antes de que él saliera de Zapotitlán, comenzó a recibir cursos de ésto y aquello por correo. La gente recibía material didáctico, contestaba algunos ejercicios y los enviaba de regreso. Después de unos meses y algunas lecciones, la persona recibía un diploma por sus estudios. Lupe aún guarda muchos de sus escritos, revistas y libros que recibió en sus veintes. Es de esa manera que habla un poco de inglés, alemán, italiano y francés. Sólo unas cuantas palabras, tampoco crean que es políglota... pero debo admitir que gracias a su interés por saber más, que mi mamá desarrolló habilidades para otros idiomas e interés por viajar y por ende, mis hermanas y yo hemos tenido el gusto por las  mismas cosas.

Me acuerdo que -en una de sus visitas para ver cómo andaba la familia- llegó a la casa en Colima  acompañado de su bitácora de gastos. Fui por una libreta, una regla, una pluma y un lápiz, él traía el borrador. Trazó algunas columnas mas no escribí nada en ellas, sino que me dediqué a husmear su libreta, que correspondía a sus finanzas del 2006. Mi tío vive con dos mil pesos al mes, o sea veinticuatro mil al año, incluyendo visitas varias para ver a sus familiares en Colima y Guadalajara, así como Navidades y Años Nuevos donde llega, come y pasa el resto de la noche cabeceando entre intercambios y abrazos, sentado en el sillón. 

Volviendo a la libreta, decía más o menos así: 
24 de septiembre, 2004: 3 naranjas, $4; 2 rollos de Pétalo, $8; 1/4 de carne molida, $15; carbón, $5; arroz, $9; frijol, agua, galletas de animalitos, azúcar, bla, bla, bla, todo con su debido precio. Tenía un desgloce perfecto de cada peso con centavos. Todos los cálculos hechos a mano, en esos números que se ven estilo letra cursiva con pluma Bic que tiene la particularidad de en una sola línea dar dos matices, uno bien fuerte y el otro no tanto. Dí vuelta a las páginas, una tras otra con santo y seña de todos sus gastos. Incluyendo los camiones, los taxis, los pesos gastados en pitayas que después nos iba a regalar.

Deben saber también que Lupe nos enviaba correspondencia a nosotros (sus casi nietos). Todos mis primos y yo tenemos libritos ilustrados de "Los diez mandamientos", de "Comer rico y saludable" y una que otra hojita parroquial, no crean que no. Asimismo, uno o dos Seis de Enero, mis hermanas y yo recibimos un sobre -sí, por correspondencia- con un pequeño recado escrito a máquina con tinta borrocita, casi negra que decía: Para Cintia, Anaid y Minerva, de Los Reyes Magos. El sobre también contenía diez pesos pegados al papel para cada una. Estoy segura de que su libreta de gastos tenía registro hasta del sello postal que costó enviar cada sobre.

Las visitas de Lupe a casa siempre han sido de Doctor. Llega a las 11, lo recogemos en la central de Los Rojos o él llega sólo a la casa, con un par de cajas envueltas con mecate y una bolsa de esas que carga la gente que hace muchos pagos en el banco, ya saben, de las que tienen cierre y un "cuero" para meter la mano... y digo "cuero" pues siempre son de un material bien austero, con impresión a una tinta, generalmente blanca, de algún banco o automotriz. Después de su llegada, se dedica a saber cómo están todos, a informar novedades sobre su terreno y a contestar cualquier pregunta que le hagamos. El hombre tiene conversación de cualquier tipo, aunque se le ve humilde en su vestir, es una persona muy conocedora del mundo que le rodea. Mi papá lo sonsaca para que cuente una anécdota o algún chiste, como el de las hormigas diabólicas... que narra la historia de cómo las hormigas se comieron su guayabo. Lo diabólico está en que no sólo se comunican con la mente, sino que porque se comen lo que más quieres, son del diablo.

Mi papá se encarga de cocinar todo lo que haya en el refrigerador y aunque Lupe siempre trae tuppers (o más bien frascos viejos de Nescafé) con comida y agua de sabor en una botellita de Zubba, se le sirve de comer cual Rey. Es muy chistoso ver cómo mi papá le retaca el primer plato de comida y Lupe dice "No, así está bien Miguel, es mucho, no me lo voy a acabar", y zas! que siempre se lo termina. El güero le sirve otro plato igual y entre que platica y no, vuelve a tomar el tenedor y se lo come todo. Tengo que aclarar que son platos verdaderamente grandes, mi mamá, mis hermanas y yo siempre regañamos a mi pá porque lo hace comer tanto que seguro le causará una indigestión un día de éstos. Mi papá se ríe y dice que mejor sobre alimentarlo cuando anda de visita porque en Zapotitlán no come tan bien, y eso es cierto. Mis tíos hacen lo mismo cuando él los visita y nunca hemos sabido de ninguna indigestión.

Siempre lleva algo en cada una de sus visitas: a veces es jabón de manos contenido en botellas plásticas de CocaCola previamente perforadas de la tapa rosca y rotuladas con indeleble azul o rojo, según la esencia que puede ser Pinol o rosas; jabón en barra que no es nada más que una mezcla de todos los jaboncitos que le han sobrado, calentados a baño María adicionados con sosa cáustica, para que cumplan con su función; pitayas que antes eran bien rojas y ahora se han hecho tan versátiles que también las trae de color naranja, blanco o rosa; pitahayas que es una de las frutas más hermosas y exóticas que existen; enseñanzas; licores; mermeladas o dulce de ciruela; y mi presente favorito desde que era niña, traía los bolsillos del pantalón llenos de Chiclets, de esos que vienen empapelados con blanco primero y luego con un arito de otro color que especifica el sabor, aunque a mí todos me saben igual. 

A pesar de ser un hombre religioso que además estuvo en el seminario dos años en su adolescencia, acredita el poder de la mente, tiene sueños del futuro y no se engancha con las pequeñeces de la vida. Siempre nos cuenta que -cuando trabajaba en el Fénix- se tomó el día para hacer unos pendientes administrativos (porque debo decir que fue promovido de vigilante a un puesto administrativo), de modo que se fue del centro unos minutos antes de las explosiones en el Centro Joyero en el '92. El sabe que no le tocaba estar ahí y no agradece a la Virgen María o a Jesús por ese acontecimiento, sino a su mente misma que lo puso en acción.

En otros tiempos, Lupe estuvo asistiendo al Centro de Cancerología durante un año para sus quimioterapias. Recuerdo su cabello negro-negro, luego lo fue perdiendo hasta no tener nada. Usó gorra durante su tratamiento y después de recuperado, todo su cabello se hizo blanco, realmente blanco. La gorra la sigue usando.
Nunca vi ni miedo ni victimismo en su actitud. Siempre estuvo dispuesto a las órdenes del Doctor aunque no es presuntuoso de ser una persona positiva. Siguió viviendo en Zapotitlán yendo y viniendo para sus consultas. Tenía un tumor muy grande en uno de los testículos. El hombre ahora está de quince.

Cuando joven, Lupe ayudó a mi abuelito y abuelita en la construcción de la casa donde ellos aún viven. Hicieron una casa arriba donde mi tío vivió por años. Cuando era niña, íbamos a Guadalajara cada mes para visitar a la familia. Después de saludar a mis abuelitos, subíamos corriendo por la escalera de fierro para tocar la puerta de Lupe. Si estaba en casa, sería diversión segura pues nos acomodaba estaciones, rifles y blancos para poder tumbar a unos soldaditos de plástico que tenían una bolsa naila (término que utiliza mi papá para referirse a las bolsas de nylon, las de Soriana y demás) como paracaídas. Si tenías buena puntería, tu soldadito saldría disparado hacia abajo para caer en el patio de mis abuelitos. Acto seguido, le cantabas a Lupe tu victoria y -después de supervisar que en efecto, hayas ganado- te traía un Boing, algún Bocadín o lo que tuviese a la mano. Siempre tenía dulces buenos... aunque de vez en cuando se le acababan y nos daba un Mazapán, nada despreciable por supuesto.

Lupe nunca se casó y hasta la fecha no le conocemos ningún amor. No crean que porque fue al Seminario es homosexual. De hecho, en una de las consultas médicas para lo del cáncer, mi papá lo acompañó. El Doctor preguntó: ¿Ha tenido relaciones sexuales? -No. ¿Con mujeres? -No. ¿Con hombres? -No, con ninguno. Pero el "con ninguno" le salió del alma, como diciendo "Ya dije que no, chingado". Eso sí, nunca le he escuchado una mala palabra. Ni una. El hombre no es sólo Virgen, sino todo un Santo, y no lo digo por no maldecir, sino porque verdaderamente se ha entregado a la gente que le rodea.

A pesar de nunca haber tenido hijos, cada uno de mis tíos tanto como mis primos, hermanas y papás le amamos profundamente, es un pilar para la familia y se que será muy triste el día en que deje de vivir, aunque se que estará en paz y nosotros habremos disfrutado de conocerle.

Probablemente soy diferente porque tengo a Lupe. Probablemente tú seas diferente porque conozcas a alguien como Lupe. Probablemente todos seamos iguales. Ni pedo.