No miento cuando digo que a todos nos gusta pensar que somos únicos. Aunque nos empeñemos en comprar donde todos compran, tener las cosas que todos tienen y saber aquello que es de dominio público, de la misma forma ponemos empeño en mostrarnos diferentes a los ojos de los demás.
La búsqueda por expresar nuestra autenticidad es tan natural que cuando nos encontramos con alguien que se parece a nosotros -aunque no lo aceptemos en primera instancia-, chocamos como inevitable reacción, supongo que es una forma de reclamar nuestro espacio entre quienes nos rodean... es como decir "yo llegué antes que tú" son pocas lasocasiones donde el ego nos permite reconocer y preguntarnos "qué tienes de mí que me caes tan gordo?".
Una de las cosas que me diferencian de ustedes, es tener a mi tío Lupe.
Verán, Lupe nació en Zapotitlán de Vadillo, el mismo lugar que vio nacer a mi abuela materna. Todavía es un pueblo, por más que llegue la señal de Telcel, el uso del MSN o las camionetas del año cada vez que son las fiestas patronales, su comida sigue sabiendo a leña y su gente oliendo a mezcal.
Lupe trabajó muchos años en Guadalajara, fue velador del Hotel Fénix, mismo oficio que le dejó estragos no muy severos... el hombre aún se duerme estando sentado, así, cabeceando. Seguido nos cuenta que él utilizaba lentes oscuros durante las madrugadas, para que aquella persona que pretendiese hacer fechorías, no pudiera saber a dónde se dirigía la mirada del vigilante. Yo creo más bien, que era para disimular sus dormidas.
Gracias a él, el estudio por correspondencia es un término que me es familiar. Antes de que él saliera de Zapotitlán, comenzó a recibir cursos de ésto y aquello por correo. La gente recibía material didáctico, contestaba algunos ejercicios y los enviaba de regreso. Después de unos meses y algunas lecciones, la persona recibía un diploma por sus estudios. Lupe aún guarda muchos de sus escritos, revistas y libros que recibió en sus veintes. Es de esa manera que habla un poco de inglés, alemán, italiano y francés. Sólo unas cuantas palabras, tampoco crean que es políglota... pero debo admitir que gracias a su interés por saber más, que mi mamá desarrolló habilidades para otros idiomas e interés por viajar y por ende, mis hermanas y yo hemos tenido el gusto por las mismas cosas.
Me acuerdo que -en una de sus visitas para ver cómo andaba la familia- llegó a la casa en Colima acompañado de su bitácora de gastos. Fui por una libreta, una regla, una pluma y un lápiz, él traía el borrador. Trazó algunas columnas mas no escribí nada en ellas, sino que me dediqué a husmear su libreta, que correspondía a sus finanzas del 2006. Mi tío vive con dos mil pesos al mes, o sea veinticuatro mil al año, incluyendo visitas varias para ver a sus familiares en Colima y Guadalajara, así como Navidades y Años Nuevos donde llega, come y pasa el resto de la noche cabeceando entre intercambios y abrazos, sentado en el sillón.
Volviendo a la libreta, decía más o menos así:
24 de septiembre, 2004: 3 naranjas, $4; 2 rollos de Pétalo, $8; 1/4 de carne molida, $15; carbón, $5; arroz, $9; frijol, agua, galletas de animalitos, azúcar, bla, bla, bla, todo con su debido precio. Tenía un desgloce perfecto de cada peso con centavos. Todos los cálculos hechos a mano, en esos números que se ven estilo letra cursiva con pluma Bic que tiene la particularidad de en una sola línea dar dos matices, uno bien fuerte y el otro no tanto. Dí vuelta a las páginas, una tras otra con santo y seña de todos sus gastos. Incluyendo los camiones, los taxis, los pesos gastados en pitayas que después nos iba a regalar.
Deben saber también que Lupe nos enviaba correspondencia a nosotros (sus casi nietos). Todos mis primos y yo tenemos libritos ilustrados de "Los diez mandamientos", de "Comer rico y saludable" y una que otra hojita parroquial, no crean que no. Asimismo, uno o dos Seis de Enero, mis hermanas y yo recibimos un sobre -sí, por correspondencia- con un pequeño recado escrito a máquina con tinta borrocita, casi negra que decía: Para Cintia, Anaid y Minerva, de Los Reyes Magos. El sobre también contenía diez pesos pegados al papel para cada una. Estoy segura de que su libreta de gastos tenía registro hasta del sello postal que costó enviar cada sobre.
Las visitas de Lupe a casa siempre han sido de Doctor. Llega a las 11, lo recogemos en la central de Los Rojos o él llega sólo a la casa, con un par de cajas envueltas con mecate y una bolsa de esas que carga la gente que hace muchos pagos en el banco, ya saben, de las que tienen cierre y un "cuero" para meter la mano... y digo "cuero" pues siempre son de un material bien austero, con impresión a una tinta, generalmente blanca, de algún banco o automotriz. Después de su llegada, se dedica a saber cómo están todos, a informar novedades sobre su terreno y a contestar cualquier pregunta que le hagamos. El hombre tiene conversación de cualquier tipo, aunque se le ve humilde en su vestir, es una persona muy conocedora del mundo que le rodea. Mi papá lo sonsaca para que cuente una anécdota o algún chiste, como el de las hormigas diabólicas... que narra la historia de cómo las hormigas se comieron su guayabo. Lo diabólico está en que no sólo se comunican con la mente, sino que porque se comen lo que más quieres, son del diablo.
Mi papá se encarga de cocinar todo lo que haya en el refrigerador y aunque Lupe siempre trae tuppers (o más bien frascos viejos de Nescafé) con comida y agua de sabor en una botellita de Zubba, se le sirve de comer cual Rey. Es muy chistoso ver cómo mi papá le retaca el primer plato de comida y Lupe dice "No, así está bien Miguel, es mucho, no me lo voy a acabar", y zas! que siempre se lo termina. El güero le sirve otro plato igual y entre que platica y no, vuelve a tomar el tenedor y se lo come todo. Tengo que aclarar que son platos verdaderamente grandes, mi mamá, mis hermanas y yo siempre regañamos a mi pá porque lo hace comer tanto que seguro le causará una indigestión un día de éstos. Mi papá se ríe y dice que mejor sobre alimentarlo cuando anda de visita porque en Zapotitlán no come tan bien, y eso es cierto. Mis tíos hacen lo mismo cuando él los visita y nunca hemos sabido de ninguna indigestión.
Siempre lleva algo en cada una de sus visitas: a veces es jabón de manos contenido en botellas plásticas de CocaCola previamente perforadas de la tapa rosca y rotuladas con indeleble azul o rojo, según la esencia que puede ser Pinol o rosas; jabón en barra que no es nada más que una mezcla de todos los jaboncitos que le han sobrado, calentados a baño María adicionados con sosa cáustica, para que cumplan con su función; pitayas que antes eran bien rojas y ahora se han hecho tan versátiles que también las trae de color naranja, blanco o rosa; pitahayas que es una de las frutas más hermosas y exóticas que existen; enseñanzas; licores; mermeladas o dulce de ciruela; y mi presente favorito desde que era niña, traía los bolsillos del pantalón llenos de Chiclets, de esos que vienen empapelados con blanco primero y luego con un arito de otro color que especifica el sabor, aunque a mí todos me saben igual.
A pesar de ser un hombre religioso que además estuvo en el seminario dos años en su adolescencia, acredita el poder de la mente, tiene sueños del futuro y no se engancha con las pequeñeces de la vida. Siempre nos cuenta que -cuando trabajaba en el Fénix- se tomó el día para hacer unos pendientes administrativos (porque debo decir que fue promovido de vigilante a un puesto administrativo), de modo que se fue del centro unos minutos antes de las explosiones en el Centro Joyero en el '92. El sabe que no le tocaba estar ahí y no agradece a la Virgen María o a Jesús por ese acontecimiento, sino a su mente misma que lo puso en acción.
En otros tiempos, Lupe estuvo asistiendo al Centro de Cancerología durante un año para sus quimioterapias. Recuerdo su cabello negro-negro, luego lo fue perdiendo hasta no tener nada. Usó gorra durante su tratamiento y después de recuperado, todo su cabello se hizo blanco, realmente blanco. La gorra la sigue usando.
Nunca vi ni miedo ni victimismo en su actitud. Siempre estuvo dispuesto a las órdenes del Doctor aunque no es presuntuoso de ser una persona positiva. Siguió viviendo en Zapotitlán yendo y viniendo para sus consultas. Tenía un tumor muy grande en uno de los testículos. El hombre ahora está de quince.
Cuando joven, Lupe ayudó a mi abuelito y abuelita en la construcción de la casa donde ellos aún viven. Hicieron una casa arriba donde mi tío vivió por años. Cuando era niña, íbamos a Guadalajara cada mes para visitar a la familia. Después de saludar a mis abuelitos, subíamos corriendo por la escalera de fierro para tocar la puerta de Lupe. Si estaba en casa, sería diversión segura pues nos acomodaba estaciones, rifles y blancos para poder tumbar a unos soldaditos de plástico que tenían una bolsa naila (término que utiliza mi papá para referirse a las bolsas de nylon, las de Soriana y demás) como paracaídas. Si tenías buena puntería, tu soldadito saldría disparado hacia abajo para caer en el patio de mis abuelitos. Acto seguido, le cantabas a Lupe tu victoria y -después de supervisar que en efecto, hayas ganado- te traía un Boing, algún Bocadín o lo que tuviese a la mano. Siempre tenía dulces buenos... aunque de vez en cuando se le acababan y nos daba un Mazapán, nada despreciable por supuesto.
Lupe nunca se casó y hasta la fecha no le conocemos ningún amor. No crean que porque fue al Seminario es homosexual. De hecho, en una de las consultas médicas para lo del cáncer, mi papá lo acompañó. El Doctor preguntó: ¿Ha tenido relaciones sexuales? -No. ¿Con mujeres? -No. ¿Con hombres? -No, con ninguno. Pero el "con ninguno" le salió del alma, como diciendo "Ya dije que no, chingado". Eso sí, nunca le he escuchado una mala palabra. Ni una. El hombre no es sólo Virgen, sino todo un Santo, y no lo digo por no maldecir, sino porque verdaderamente se ha entregado a la gente que le rodea.
A pesar de nunca haber tenido hijos, cada uno de mis tíos tanto como mis primos, hermanas y papás le amamos profundamente, es un pilar para la familia y se que será muy triste el día en que deje de vivir, aunque se que estará en paz y nosotros habremos disfrutado de conocerle.
Probablemente soy diferente porque tengo a Lupe. Probablemente tú seas diferente porque conozcas a alguien como Lupe. Probablemente todos seamos iguales. Ni pedo.
heyyyy, escribe escribe escribe.... tienes una facilidad para que tu redacción sea clara y ligera =)
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