Tanto tiempo queriendo escribir y ahora no me sale nada.
Le dí un trago ami café y me fumé un cigarro viendo hacia afuera de mi ventana para ver si las ideas comenzaban a fluir y sí... de hecho fluyeron tantas que no pude decidirme por ninguna.
Supongo que comenzaré por presentarme... qué no así empiezan todas las interacciones?
Nací en una ciudad pequeña, soy hija de padre y madres amorosos. Creo firmemente que no me parezco físicamente a ninguno de los dos, aunque curiosamente saqué las manos de mi papá y los pies de mi mamá. Es la prueba más fiel de que -en efecto-, soy su hija. Verán, los pies de mi papá no combinan con sus manos, así como las manos de mi mamá no combinan con sus pies. A decir verdad, mis pies combinan perfecto con mis manos, así que soy el match perfecto.
Tengo dos hermanas que se agregan a la ecuación, yo nací en medio de ellas. También son bien chidas, por si se lo andaban preguntando.
La mayor parte de mi vida la pasé en mi ciudad natal, aunque he vivido un año en Estados Unidos, dos en Guadalajara y hasta ahora, un par de meses en Brasil, donde me encuentro ahora.
Estar de intercambio ha sido una buena experiencia para mí, no por el lado académico -que si me preguntan, realmente apesta- sino por el aspecto personal. Ya saben, de administrar gastos, cocinar para uno, estar lejos de los seres queridos...
Y hablando de, tengo un ser a quien quiero mucho... es mi Lucho.
Estoy bien enamorada, así que probablemente muchas de mis aportaciones serán referentes al amor -o a lo que creo que es el amor-.
Me gustan los idiomas, viajar, cocinar, comer, platicar con mis amigos, mi familia... me encanta la gente y encuentro a la sociología muy interesante. También se puede decir que gusto de filosofar, aunque la mayoría de veces no se llega a un fin, sino el trayecto es lo que se disfruta.
Soy amante del café, del queso de cabra, de las aceitunas verdes y del vino tinto. También me gusta mucho la pimienta y el olor del ajo fresco me enchina la piel, aunque tengo que admitir que una vez picados los ajos, me lavo las manos con mucho esmero y no logro quitarme el olor (que ya no es fresco) de mis manos por los próximos tres días al menos. Ese olor lo detesto.
Me encanta la música. Tengo la firme creencia de que uno de estos días, escuchar a Mozart me va a traer un orgasmo como resultado. Además de Mozart, me encanta Norah Jones, la trova, el rock en inglés, Putumayo, soy gran admiradora de Sinatra lo cual me recuerda el gusto que tengo por las películas de mafia como El Padrino, Caracortada y hasta Mickey Blue Eyes, porqué no?
... A través de mis años me he dado cuenta de que observo más y hablo menos. Es una de las cosas que siempre había querido hacer, pero la boca es difícil de callar con una simple intención... creo que me he vuelto más ermitaña de lo que alguna vez pensé que sería a mi edad ahora. A decir verdad antes me hubiese importado más el socializar, interactuar con la gente, pero con el tiempo me doy cuenta de que ha dejado de ser una de mis preocupaciones. Ya no me importa tanto la percepción que tengan los demás de mí y veo eso como una señal de madurez, o quizá autoestima (aunque me choque utilizar ese término que está tan ligado a Carlos Cuauhtémoc Sánchez o a Sean Covey) pero me rehúso a buscar otro adjetivo.
En ocasiones me observo y pienso que debería involucrarme más con la gente aquí, pero honestamente me da un poco de flojera invertirle a esto, pues sé que terminando mi tiempo aquí, regresaré a México y -como soy tan desapegada- no creo realmente continuar cultivando las amistades que deje aquí. Ya sé que se escucha muy sinvergüenza de mi parte, pero esa es la verdad. Soy de esas amistades que requieren bajo manetenimiento. Si tuve click con alguien después de una o dos interacciones solamente, eso me basta para guardarlos dentro de mi mente y corazón. Si los vuelvo a ver dentro de quince días, un año o diez, sé que todo ese tiempo estuvieron dentro de mí. Es por eso que el mantenimiento que le doy a la gente que me rodea es verdaderamente mínimo. Reconozco que hay amistades que requieren de algo más activo. Un "hola cómo estás?" o un simple post para hacerles saber que piensas en ellos, de lo contrario darán por sentado que "no les haces falta" y dejan de considerarte amigo. Qué mal, pero así somos... todos diferentes.
Otra de las razones por las cuales me mantengo un poco hermética en cuanto a la siembra de nuevas amistades, es porque ya tengo amigos, amigos verdaderos, con quienes sé que puedo contar y puedo apoyarlos en el momento en que me lo pidan, o cuando yo note que se necesita. También el tener novio me hace importarme menos todavía por las amistades que pudiese o no pudiese cultivar aquí. Está mal y no tiene porqué ser así, los amigos nunca están demás y probablemente en algún futuro recuerde éstos momentos y desee instantáneamente haber sido más amistosa. Pero una, no creo arrepentirme, y dos, no creo en el arrepentimiento tampoco. Así que what the hell.
Tchau.
Me gusta! :D
ResponderEliminarGracias por leerme :)!
ResponderEliminarHooo creo que nos vimos a lo sumo unas 4 veces... me gusta leerte, creo que escribiendo es como yo puedo "leer" el perfil de alguien. Gracias por escribir...
ResponderEliminar